domingo, 6 de agosto de 2023

JOSÉ MARÍA EL TEMPRANILLO, EL ROBIN HOOD ESPAÑOL

 

 

José Mª el Tempranillo dibujo de J. F. Lewis (1805-1876)

 

José María Pelagio Hinojosa Cobacho, (Jauja, Córdoba, 1805 - Alameda, Málaga, 1833) conocido con el sobrenombre de José María el Tempranillo a causa de su juventud (anda, que Tempranillo has empezao) era hijo de dos jornaleros de Jauja Juan Hinojosa y María Cobacho junto a quienes trabajó en el cortijo El Santuario hasta los dieciocho años, cuando, en el transcurso de una romería a la ermita de San Miguel y por causas nunca esclarecidas, dio muerte a un hombre. Para evitar ser apresado y condenado al garrote vil se refugió en la Serranía de Ronda y ahí comenzó su leyenda.

La partida de bautismo de José María El Tempranillo se conserva en la Iglesia de San José de Jauja  

 

Iglesia San José de Jauja

 

Partida de bautismo del Tempranillo


Texto

En la poblacion de Jauja termino de la ciudad de Lucena el día veinte y quatro de Junio del año de mil ochocientos y cinco; Yo Dn Franco Josef Parraga cura único de esta Yglesia Parroquial de San Josef en ella Bautize solemnemente á Josef Pelagio que, nació el dia veinte y uno del expresado mes y año: hijo legitimo de Juan Hinojosa de edad veinte y cinco años oficio hornalero, y de Maria Covacho de edad veinte años Abuelos paternos Josef Hinojosa, y Ana Santaella Abuelos maternos Francisco Covacho e Ynes Covacho todos naturales y vecinos de esta Población: Madrina Ysabel de la Cruz á quien advertí el parentesco espiritual y demás obligaciones que contrajo; testigos Gregorio y Francisco Marquez Vintez de esta Parroquia, de que doy fe y firmé

Francisco Josef de Parraga y Marmoles

 

Retrato de José Mª el Tempranillo J. F. Lewis (1805-1876) en 1833

 

 

En 1825, con 20 años, ya lo seguían 14 hombres, todos mayores que él y muchos de ellos héroes de la Guerra de la Independencia. Cualquiera que pasara por la Serranía de Ronda tenía que vérselas con él y su banda. Sin embargo, se le conocía como el bandido bueno, ya que era capaz de repartir más dinero a sus compañeros que a él mismo y si un pueblo estaba en situación precaria, él daba grandes cantidades de dinero a cambio de refugio. En otras ocasiones ayudaba a gente pobre, como a un arriero que llevaba a un burro moribundo, ya que era lo único que poseía para trabajar y mantener a su numerosa familia.

El Tempranillo le propuso que comprara la mula del herrero de la zona por 1.500 reales que él mismo le daba. El arriero compró la mula, y unos bandoleros fueron al día siguiente a pedir al herrero los 1.500 reales, a lo que éste tuvo que acceder al decir los bandoleros que venían de parte del Tempranillo. Siempre luchó contra los caciques y los latifundistas.

 Algunas fuentes lo sitúan inicialmente entre los miembros de la banda de salteadores conocida como Los Siete Niños de Écija, aunque ello es poco probable, pues aunque el último cabecilla de la banda Juan Palomo nunca fue capturado el grupo dejó de actuar en 1818. 

Aparte de sus asaltos y delitos se demostró que no era perverso ni asesino despiadado, como otros bandoleros conocidos.  Trataba muy bien a las damas a las que robaba. Cuando asaltaba a un carruaje era el primero en ayudarlas a bajar ofreciendo su brazo, luego se las llevaba a la sombra y les iba quitando las joyas mientras decía: una mano tan bella no necesita estas alhajas.

Se casó con María Jerónima Francés, una joven y bella gaditana. Ella quedó embarazada y el 6 de enero de 1832 estaba a punto de dar a luz en un cortijo de Grazalema (Cádiz) cuando los soldados del ejército (migueletes) rodearon el cortijo y atacaron la casa donde estaban José Mª y su mujer. El Tempranillo respondió al ataque y los soldados no se atrevieron a asaltar la casa por miedo a que hubiera más bandoleros. En medio de tantos disparos y pánico, María muy nerviosa, murió en el parto y el niño recién nacido a duras penas sobrevivió. Viendo esta situación, el Tempranillo actuó con rapidez, atándose el cuerpo de su amada muerta a la espalda, a su hijo en la faja y salió al galope del cortijo montado en su caballo en medio de los disparos de los soldados sin resultar ni siquiera herido. Al día siguiente entregó el cadáver de María a la familia de ésta y el 10 de enero fue a bautizar a su hijo en la iglesia de Grazalema. Cuando llegó  la gente estaba asustada por una posible represalia del bandolero, pero el Tempranillo no hizo nada y nadie llamó a las autoridades, respetando así su dolor.

Antes, en 1828, en el camino de Carmona a Écija, desvalijó la recaudación de Hacienda que había salido de Sevilla rumbo a Madrid haciendo frente a una dotación de treinta soldados y en otra ocasión dejó sin fumar a Fernando VII: fue a una legua de Córdoba donde detuvo el convoy y le birló al rey felón (del que dice el historiador César Cervera que traicionó a sus padres, a sus hermanos, a los liberales, a los absolutistas, a los franceses... fue una persona cruel con el corazón más negro que el carbón) siete fardos de tabaco de La Habana y varias medidas de paño

 

César Cervera
 

 

 

Retrato de Fernando VII con manto real, o/l, Goya, 1815. Museo del Prado. Madrid


La Capitanía de Sevilla llegó a ofrecer 6.000 reales por su cabeza, apuntando la recomendación de separarla del cuerpo en caso de ser capturado vivo, lo que en lugar de estimular la traición propagó más lejos su reconocimiento.

En el periodo de la década ominosa (1823-1833), hay constancia de que José María participara en alguna de las intentonas de levantamiento militar protagonizada por los liberales. El primer intento se produjo en febrero de 1831, dirigido desde Gibraltar por el teniente coronel Salvador Manzanares (1788-1831) El intento fracasó al ser derrotado por las fuerzas realistas en las cercanías de Estepona (Málaga)

 



Salvador Manzanares. Litografía de Julio Donón



La segunda intentona se produjo en otoño del mismo año. Todo apunta a que José María se comprometió con el general Torrijos (1791-1831) a prestar su ayuda y a asistir al lugar del desembarco, planeado igualmente desde la colonia inglesa, aunque no hay documentos que lo afirmen con rotundidad. Al igual que el anterior, este pronunciamiento fue un fracaso y él y sus seguidores fueron apresados y fusilados en las cercanías de Málaga.


José Mª Torrijos Uriarte. o/l Ángel Saavedra (1791-1865) duque de Rivas, c.1825, Museo de Historia. Madrid

 

 

 
Fusilamiento de Torrijos y sus compañeros en las playas de Málaga, o/l, Antonio Gisbert (1864-1901). Museo del Prado. Madrid



La manifiesta incapacidad de las tropas reales para poner fin a las actividades de José Mª empujó en 1832 al felón de Fernando VII (1784-1833) a seguir los consejos de la nobleza cordobesa y promover un indulto para el Tempranillo y su partida.

 

Ermita de la Fuensanta en Corcoya (Sevilla) donde en julio de 1832 recibió el indulto  José María el Tempranillo

 





Entrada a la Dehesa de las Rosas


Así, en agosto de aquel año, José María el Tempranillo y sus hombres pasaron a formar el Escuadrón de Protección y Seguridad Pública de Andalucía, con base en el cuartel de caballería de Córdoba, que se dedicó a patrullar y limpiar de salteadores los caminos que antes asaltaban, disponiendo incluso de un estandarte proporcionado por el Ayuntamiento de Córdoba y bendecido por el obispo de la ciudad.

En septiembre de 1833 el Tempranillo cayó en una emboscada tendida en el cortijo Buenavista, cerca de Alameda (Málaga), por el bandolero estepeño conocido como El Barberillo, que antes había pertenecido a su cuadrilla y a quién José Mª, en su función de vigilante de la ley, perseguía. 

 

Cortijo Buenavista

El Barberillo, oculto tras una ventana, disparó a traición su arma contra él que cayó herido de muerte al suelo. Los hombres de la partida lo condujeron hasta el Parador de San Antonio en la cercana población de Alameda (Málaga) donde murió el día 23 de septiembre rodeado por sus hombres y cuando sólo contaba veintiocho años de edad. Su testamento demuestra que en su larga carrera delictiva nunca amasó fortuna para su lucro personal: dos casas, dos caballos, algunos reales prestados que nunca llegaría a cobrar y un hijo huérfano que no contaba aún dos años de edad; fue todo el patrimonio que legó el rey de Sierra Morena. Seis días más tarde, un veintinueve de septiembre, moría en Madrid  Fernando VII, el indeseado rey felón.

Fue enterrado en la Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Alameda ya que antiguamente existía la costumbre de dar sepultura a los difuntos en estos recintos eclesiásticos.

 

Iglesia Parroquial Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción mandada construir por los marqueses de Estepa entre 1696 y 1700


Su tumba se encuentra en el patio interior de la citada Iglesia  

 

Tumba de José María el Tempranillo


Azulejo en el patio de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Alameda


En el patio se pueden ver copias, en azulejos, de los dos retratos que el pintor inglés J.F. Lewis  le hizo en 1832 y 1833

 

Copia del retrato de 1832

 

El de 1833

La cruz de la tumba lleva la siguiente inscripción

                                     

Inscripción en la cruz de la tumba



Desde entonces la figura de El Tempranillo fue objeto de una abundante literatura dedicada a ensalzar su imagen de bandolero romántico y atento con los desfavorecidos fomentando leyendas cuya autenticidad es difícil discernir.

Entre los viajeros extranjeros que llegaron a Andalucía atraídos por su fama destacan: la viajera suiza Madame de Gasparin (1813-1894) que publica su Crónica de un viaje por Andalucía en 1886 y recuerda la historia de José María

 

Madame de Gasparin

 

el francés Próspero Merimée (1803-1870) autor de Carmen

 

Merimée en 1869


y los ingleses Richard Ford (1796-1858), que lo conoció en Sevilla en 1833 el mismo año de su muerte


Triple retrato de Richard Ford como "majo serio" en la Feria de Mairena, 1832. Acuarela sobre papel. José Domínguez Bécquer  (1805-1841). Real Academia de Bellas Artes. Madrid



y John Frederick Lewis (1805-1876) autor de los dos retrato del Tempranillo datados en 1832 y 1833

 
   





 

John Frederick Lewis




Por la Sierra Morena      

     va una partía.       

     Y al capitán le llaman          

     José María.      

     No será preso        

     mientras su jaca torda         

                   tenga pescuezo.

 

 

Serrana que recogen el poeta, ensayista y flamencólogo Ricardo Molina (1916-1968) fundador y director de la revista poética Cántico y el cantaor Antonio Mairena (1909- 1983), III Llave de Oro del Cante Jondo, Medalla al Mérito en el Trabajo, Medalla de Oro de las Bellas Artes e Hijo Predilecto de Andalucía, en su obra Mundo y formas del cante flamenco, Sevilla/Granada, Librería Al Andalus, 1978

 

 

Ricardo Molina
                                                       

 

 

Mundo y formas del cante flamenco

 

 

Antonio Mairena, acuarela
 

 

 

 

 


Gracia Montes (Lora del Río, Sevilla, 1936- 2022)  canta varias serranas dedicadas a José Mª



También es famosa la canción de Carlos Cano (1946-2000)   compuesta por Antonio Quintero (1895-1977) y Rafael de  León (1908-1982) dedicada a  El Tempranillo.

 

Antonio Quintero

 

 

 

Rafael de León

 

 

Carlos Cano



Una partía

 

Por la Sierra Morena va una partía

y el capitán se llama José María.

José María de tos los bandoleros de Andalucía

el más fino y valiente José María.

Quién lo diría que un rey manda en España.

Quién lo diría cuando en la sierra anda José María.

¡Qué maravilla, quinientos migueletes y no lo pillan!

Lo buscan por Lucena y está en Sevilla.

Una partía.

Los caciques temblando de noche y día.

Que viene galopando José María.

   

Hay otra versión de Lola Flores (1923-1995) publicada en 1942 y titulada  Coplas de José María.

 

Lola Flores


 

En 1943 interpretaba Maruja Tomás (1912-1978) esposa del actor Alfonso del Real (1916-2002) estas Coplas de José María en el espectáculo Las que sirven.

 

Maruja Tomás



 

Alfonso del Real

 

Ya en nuestros días Antonio Gala (Brazatortas, Ciudad Real, 1930 - Córdoba 2023) en la serie para televisión Paisaje con figura dedicó un capítulo a José María titulado Tempranillo y que pudimos ver el 22 de noviembre de 1984.

 

Antonio Gala


 

 

 

En conclusión José María fue algo más que un simple bandolero: manifestó en numerosas ocasiones su talante liberal, fue germen de rebeliones liberales y se convirtió en azote para el establishment, mientras que – por el contrario - el pueblo llano lo admiraba y protegía. 

Con el Tempranillo desaparece ese arquetipo romántico del bandolero que fue vilipendiado por los potentados y amado por los menesterosos.

 

 

Ruta de José Mª el Tempranillo

 

 

Centro de Interpretación José Mª el Tempranillo en Jauja



Retrato de J.F. Lewis  de 1832


 


El Tempranillo, rey de Sierra Morena


 

 


Poema dedicado, en agosto de 2020, a José María El Tempranillo, del que es autor Francis Prieto, con música de rap triste para guitarra de Marvin Palacios

Sobre Francis Prieto, Gaucín (Málaga), 1972

 Vid.

http://saenzsotogrande.blogspot.com/2014/08/havaralera.html 

https://saenzsotogrande.blogspot.com/2011/05/los-talentos-escondidos-entre-la-poesia.html

 

 

De izqda. a dcha. el poeta y flamencólogo Francis Prieto, el autor y el escritor y poeta Ricardo Plazas en 2014 en Gaucín




Bandoleros en la Serranía de Ronda



1 comentario :

  1. Gracias por facilitarme siempre la tarea de aprender de tus artículos. Haces una labor impagable.

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