domingo, 24 de enero de 2021

LOS COMUNEROS

 

 

 

 

Ejecución de los comuneros de Castilla o/l Antonio Gisbert, 1860. Palacio de las Cortes. Madrid






Este año se conmemora el quinto centenario de la batalla de Villalar, un enfrentamiento militar donde las tropas del emperador Carlos V (1500-1558) derrotaron al ejército de los comuneros de Castilla.

 

Carlos V en 1516, Bernaerd van Orley, o/tabla, Musée municipal de Bourg-en-Bress

 

La revuelta de las Comunidades de Castilla conocida popularmente como revuelta de los comuneros, fue un levantamiento provocado por algunas de las principales ciudades de Castilla entre 1520 y 1522, que se negaron a los tributos especiales solicitados por Carlos V tratando de paso de revitalizar una forma de gobierno en la que el monarca debía contar con el visto bueno de sus ciudadanos para reinar.

El levantamiento armado de los comuneros, como antes hemos apuntado, acaeció en la Corona de Castilla desde el año 1520 hasta 1522 es decir a comienzos del reinado de Carlos I de España y V de Alemania.

En octubre de 1517 el Rey Carlos I llegó a Asturias proveniente de Flandes donde en 1516 se había autoproclamado Rey de sus posesiones hispánicas. A las Cortes de Valladolid de 1518 llegó sin saber apenas hablar español (fue su tía Margarita (1480-1530) hermana de Felipe el Hermoso, gobernadora de los Países Bajos y fiel defensora de los intereses flamencos quien se opuso a que lo aprendiera).  

 

Margarita de Austria o/tabla Bernaerd van Orley c.1520 Royal Museums of Fine Arts of Belgium


Carlos trae consigo un gran número de nobles y clérigos flamencos lo que produjo recelos entre las élites sociales castellanas que se transmitió a las capas populares.

Las demandas fiscales coincidentes con la salida del Rey para la elección imperial en Alemania produjeron una serie de revueltas urbanas que se coordinan y encuentran un candidato alternativo a la corona en la Reina propietaria de Castilla, la madre de Carlos, Juana I de Castilla (1479-1555),  aunque en septiembre de 1520, la propia Juana, por lealtad a su hijo, se negó a dar apoyo a los comuneros, evitando  así una guerra civil.

 

 

Boceto de Eugenio Oliva para el fresco “Los comuneros visitando a doña Juana“ pintado en la Diputación Provincial de Palencia y desaparecido en un incendio en 1966. - Foto: Ical

 

 

Juana I, Master of the Magdalen Legend, o/tabla c. 1495. Museo de Bellas Artes. Viena

 

 

Juana I en Tordesillas con su hija la infanta Catalina, Francisco Pradilla, o/l 1906. Museo del Prado, depositado en el Museo de Zaragoza

Sobre Juana I vid. mi artículo https://saenzsotogrande.blogspot.com/search?q=JUANA+I+DE+CASTILLA

Carlos el 20 de mayo de 1520, dejando de regente al cardenal Adriano de Utrecht (1459-1523), el holandés que había sido su preceptor, luego papa Adriano VI,  marcha para Alemania, donde fue coronado emperador el 23 de octubre de 1520 en Aquisgrán.


 

Adriano de Utrecht futuro Adriano VI, regente en ausencia del Rey, o/tabla c. 1523, Jan van Score. Museo Central de Utrecht



Hay que señalar que Adriano de Utrecht, conocido como el papa bárbaro, abusó de la confianza de Carlos V  pues cuando en el caluroso verano de 1522 el Emperador regresó a España con la esperanza de reunirse con Adriano, y agradecerle sus servicios como regente de Castilla durante su ausencia, su apreciado Adriano ya había zarpado a Roma a reclamar la tiara papal sin esperarle a él. Tiara que solo ostentó un año pues fallecería en 1523.  

Fue cuando el Rey estaba en Alemania la época en la que  se originó la sublevación de las Comunidades castellanas y la situación pasó de ser una protesta contra la presión fiscal a tomar el perfil de una auténtica revolución.

Tras prácticamente un año de rebelión y cuando se habían reorganizado los partidarios del Emperador (particularmente la alta nobleza y los territorios periféricos castellanos como Andalucía) las tropas imperiales asestaron un golpe casi definitivo a los comuneros en la batalla de Villalar el 23 de abril de 1521. Allí mismo, al día siguiente, se decapitó a los líderes comuneros: Padilla (Toledo, 1490) Bravo (Atienza, Guadalajara, 1483) y Maldonado (Salamanca, 1480).

El Ejército comunero quedaba descompuesto. 

 

La batalla de Villalar rendición de los líderes comuneros, o/l 1887, Manuel Picolo. Palacio del marqués de Salamanca Actualmente Fundación BBVA en Madrid




Juan de Padilla, Lit. de J. Donon, 1853


 

 

Juan Bravo, Lit. de J. Donon, 1853



Francisco Maldonado, Lit. de J. Donon, 1853


Como consecuencia de la derrota de Villalar las Juntas, que habían creado los comuneros,  se disolvieron en la mayor parte de las ciudades castellanas. Solo Toledo, defendida por el obispo de Zamora Antonio de Acuña (1460-1526) y por María Pacheco (María López de Mendoza y Pacheco (1497-1531) esposa de Padilla y a la que la historia conocerá como la leona de Castilla, se mantuvo hasta febrero de 1522.

 

María Pacheco después de Villalar, o/l 1881, Vicente Borrás. Museo del Prado, depositado en la Universidad de Barcelona

 

El obispo Antonio de Acuña y María de Pacheco animando la lucha comunera en Toledo.  Lit. de J. Donon, 1853



En octubre de 1522 Carlos V concedió una amnistía, que no alcanzó a los principales dirigentes comuneros como María Pacheco que, exceptuada del perdón general de uno de octubre de 1522, fue condenada a muerte en rebeldía en 1524  pero huyó y se exilió en Portugal donde falleció.  

 

María Pacheco huye disfrazada a Portugal, grabado del siglo XIX de autor desconocido. Archivo Municipal de Oporto

 

 

La enterraron en la capilla de San Jerónimo de la catedral de Oporto, tras la girola, pero sus restos no se conoce dónde están pues se perdieron tras las reformas sufridas por el edificio en siglos posteriores.


 

Catedral de Oporto

 

Azulejo portugués que representa a María Pacheco con la capucha negra que se colocó en la cabeza tras conocer la decapitación de su marido Juan de Padilla en Villalar.

Su hermano Diego Hurtado de Mendoza y Pacheco (1504-1575) poeta, cronista y embajador de Carlos V, resume, desde el amor y el dolor, la huella que esta brava mujer dejó en la historia:

 

Diego Hurtado de Mendoza, primer conde de Melito, o/tabla entre 1560 y 1600 de autor desconocido. Museo del Prado

 

Si preguntas mi nombre fue María

Si mi tierra, Granada; mi apellido,

de Pacheco y Mendoza, conocido

el uno y el otro más que el claro día.

Si mi vida, seguir a mi marido;

mi muerte, en la opinión que él sostenía.

España te dirá mi cualidad,

que nunca niega España la verdad

 

 

 

Carlos a su regreso a España en 1522 cambió su actitud. Se acabó el tiempo de los consejeros flamencos: tocaba hispanizar la dinastía. Las prestaciones de la infantería castellana, conformada como tercios a partir de 1534, y las grandes remesas de metales preciosos llegados de las Indias convencieron a Carlos de la necesidad de dar preeminencia a este reino y a su nobleza dentro de la estructura imperial.

 

Aún a fines del siglo XVI persistían las huellas del conflicto evidenciadas en las rivalidades de muchas familias castellanas.

 

Ya en nuestros días, en abril de 1986, las Cortes de Castilla y León declararon como Fiesta de la Comunidad Autónoma  el 23 de abril y cada 23 de abril, fecha que conmemora la batalla de Villalar, se rememora este hecho.

En la Plaza Mayor de Villalar (actualmente Villalar de los Comuneros en Valladolid), se ha erigido un monolito en honor al movimiento comunero, a María Pacheco y a los tres líderes decapitados en esa misma plaza.

 

Lleva esta leyenda: A la memoria de doña María Pacheco, Padilla, Bravo y Maldonado. L. P. F. Este obelisco se hizo por cuenta del ayuntamiento siendo alcalde don Fermín Vidal. Año de 1889.


Vista durante siglos como simple revuelta de un grupo de ciudades sin demasiada trascendencia práctica, los comuneros recuperaron su protagonismo cuando desde el siglo XIX se convirtieron en un tema de debate complejo entre los historiadores.

Para los románticos decimonónicos, los comuneros eran el símbolo de la libertad perdida frente al monarca absoluto. Para los regeneracionistas del 98 los comuneros eran el último residuo de una España tradicional que se oponía a la modernidad que traía entre las manos Carlos V.

Para los historiadores de mediados del XX, como José Antonio Maravall (1911-1986) en su obra Las Comunidades de Castilla. Una primera revolución moderna, Ediciones Altaya, Barcelona, 1997, el hispanista francés Joseph Pérez (1931-2020) en La revolución de las comunidades de Castilla (1520-1521), Siglo XXI de España, Madrid, 1977, y ya en nuestros días Stephen Haliczer, nacido en 1952, especialista en historia de la España Moderna y  profesor de historia en la Northern Illinois University (The Comuneros of Castile: The Forging of a Revolution, 1475-1521. Madison, Wisconsin: University of Wisconsin Press, 1981) la revuelta de las Comunidades fue un verdadero guiño a la modernidad que el gobierno de Carlos V y sus sucesores puso en suspenso.

Para el nacionalismo contemporáneo los comuneros son el principal rasgo de identidad de los castellanistas.

Como conclusión podemos decir que en la revuelta de los comuneros los hechos históricos han ido quedando difuminados en un debate que ya es más político que académico.


La revuelta comunera llegó poco antes de que los pensadores de la Escuela de Salamanca se pongan a teorizar el modelo pactista con trabajos de la máxima relevancia de Francisco de Vitoria OP (1463-1546) y al que la ONU homenajeó, ya que la Sala del Consejo del Palacio de las Naciones de Ginebra lleva su nombre  


Francisco de Vitoria Estatua en la fachada de la Iglesia del Convento de San Esteban de los Dominicos. Salamanca.


  o de Juan de Mariana SJ (1536-1624)  

 

Juan de Mariana c. 1878, copia del o/l conservado en la biblioteca del Palacio arzobispal de Toledo. Museo del Prado, depositado en el Instituto de España ubicado en San Bernardo 49 antigua Universidad de Madrid​



Las conclusiones de Francisco de Vitoria y Juan de Mariana no se alejan mucho de lo que, en esencia, pedían los Comuneros.  Pero yendo un poco más allá, ¿es cierto que es el final de esas libertades medievales que encarnaban las comunidades?, ¿fue esta revuelta un vierteaguas en la historia de Castilla y, por extensión, en la de España tal y como muchos afirman?

 

La importancia crucial de las Comuneros de Castilla en la historia de España explica que su incidencia haya rebasado el estrecho marco temporal de su irrupción en 1520 y su fracaso final, primero en la batalla de Villalar en abril de 1521 y luego, definitivamente, en la ciudad de Toledo el 3 de febrero de 1522. Efectivamente, los ingredientes revolucionarios de la lucha liderada por Padilla, Bravo y Maldonado en aquel contexto de principios del siglo XVI no tardaron en convertir su gesta en uno de los mitos fundacionales más relevantes de la lucha política y social por las libertades.

 

 

 

María Pacheco, leona de Castilla, la última comunera

 

El historiador Alberto Garín se une primero al economista Jano García para analizar la vida y el mito histórico de Juana I de Castilla. Posteriormente, en la segunda parte, junto con la escritora e historiadora Engel de la Cruz (Toledo 1982) Alberto Garín charla del libro de Engel sobre los comuneros de Castilla.

 

Este artículo se publicó en el periódico Área, Diario del Campo de Gibraltar, el 20 de abril de 2021

https://www.diarioarea.com/2021/04/20/500-anos-de-la-revolucion-comunera-un-grito-de-rebeldia-por-la-defensa-de-las-libertades/


 

 

 

 

 

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