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sábado, 23 de marzo de 2019

MARÍA ISABEL DE BRAGANZA CREADORA DEL MUSEO DEL PRADO








Museo del Prado




Cuando se cumplen 200 años de la creación del Museo del Prado, una de las pinacotecas más importantes del mundo, es de justicia resaltar la figura de su fundadora, la reina María Isabel de Braganza segunda esposa de Fernando VII. 










María Isabel de Portugal, cuyo nombre completo era María Isabel Francisca de Asís Antonia Carlota Joaquina Josefa Xavier de Paula Micaela Rafaela Isabel Gonzaga de Braganza y Borbón (Queluz, Portugal, 19 de mayo de 1797 - Aranjuez, España, 26 de diciembre de 1818), fue una princesa de la Casa Real de Portugal y luego reina consorte de España como segunda esposa de Fernando VII, que era tío suyo. Fue hija primogénita del rey Juan VI de Portugal y de su esposa, la reina Carlota Joaquina, hija de Carlos IV de España.

 
Palacio Real de Queluz


Nacida en el Palacio Real de Queluz su vida inicialmente plácida se vio de repente alterada cuando contaba diez años de edad: en noviembre de 1807, ante la invasión napoleónica de Portugal, toda la familia real huyó a Brasil, instalándose en Río de Janeiro. María Isabel vivió allí su adolescencia, hasta que fue elegida como prometida de su tío Fernando VII, quien había recuperado el trono español tras la derrota de Napoleón Bonaparte.


Una joven Mª Isabel de Braganza

El matrimonio entre el rey Fernando y su sobrina, celebrado en 1816, se decidió con el objetivo de reforzar las relaciones entre España y Portugal. Por el mismo motivo también se concertó el matrimonio entre el infante Carlos María Isidro, hermano del rey Fernando, con la princesa María Francisca de Portugal, hermana de María Isabel.



Fernando VII en un campamento. Retrato de Goya después de 1815. Museo del Prado. Los vicios de Fernando VII se reflejaban en su estampa escribió un anónimo de su época. Aquel ser malvado, cobarde, perjuro y taimado cambió de esposa como de camisa. El vulgo, exagerado, aseguraba que ellas preferían morir a tener que aguantarlo.








EL barco portugués San Sebastián donde se celebró, en Cádiz y por poderes, el doble matrimonio de Mª Isabel con Fernando y de su hermana Mª Francisca con Carlos Mª Isidro, hermano de Fernando el 5 de septiembre de 1816








Real Basílica de San Francisco el Grande donde se ratificaron los dos matrimonios el 28 de septiembre de 1816







Fernando VII y Mª Isabel de Braganza

 
La llegada de la princesa portuguesa a la corte de Madrid no fue fácil para ella: educada en un ambiente relativamente modesto y distendido en Brasil, tuvo que emprender un largo viaje en barco hasta España sin una dote apropiada y sin las pertenencias lujosas (vestidos y joyas) que se esperaban en una dama de su alcurnia. Su carácter afable y sencillo chocó con un ambiente cortesano lleno de intrigas y de doble moral, donde el rey no se privó de sus aventuras amorosas.
La reina Isabel destacó por su cultura y afición por el arte. Propició que la Real Academia de San Fernando impartiese clases también a las mujeres, y reunió las obras de arte que habían atesorado los monarcas españoles y que encontró almacenadas en el Monasterio de El Escorial y creó un Museo Real, el ahora llamado Museo del Prado. Para ello aportó dinero de su "bolsa personal".

El actual Museo del Prado sería inaugurado el 19 de noviembre de 1819, un año después de la muerte de la reina, y diversos testimonios, como un texto necrológico publicado en Roma, la ensalzaron como su fundadora.

Aconsejó a Fernando VII que fuese menos duro con los liberales y consiguió el regreso de muchos de ellos.


Casino de la Ysabela, un sitio de recreo creado para Mª Isabel del que no pudo disfrutar por su prematura muerte



El 21 de agosto de 1817, Isabel de Portugal dio a luz una hija que falleció a los cuatro meses.
La reina Isabel falleció un año después en el Palacio Real de Aranjuez por las complicaciones de su segundo parto que había venido precedido de un embarazo difícil. El alumbramiento fue extremadamente laborioso; en un momento dado la reina perdió el conocimiento sin recuperarlo y los médicos la creyeron muerta. Decidieron entonces practicarle una cesárea para extraerle el bebé, una niña muerta. Según el cronista Villaurrutia: al extraer la niña que llevaba en su seno y que nació sin vida, lanzó la madre tal grito, que manifestaba que no había muerto aún, como creían los médicos, los cuales hicieron de ella una espantosa carnicería.

Dibujo de la época sobre el parto que causó la muerte de Mª Isabel

Por su parte, Modesto Lafuente sostenía que murió de un ataque de alferecía,​ (síncope) y fue el primero que se hizo eco de los rumores a que dio origen el desafortunado suceso: hallándose en avanzado estado de gestación y suponiéndola muerta, los médicos procedieron a extraer el feto, momento en el que la infortunada madre profirió un agudo grito de dolor que demostraba que todavía estaba viva.
Los restos de Isabel de Portugal reposan en el panteón de Infantes del Monasterio de El Escorial, no en el Panteón de los Reyes, ya que éste tradicionalmente ha quedado reservado a las reinas consortes que han sido madres de rey.









Mª Isabel de Braganza fundadora del Museo del Prado, Bernardo López Piquer, 1829 



De la reina se conservan diversos retratos pintados y esculpidos en el Museo del Prado. Entre ellos destaca uno póstumo de cuerpo entero y gran formato, pintado por Bernardo López Piquer, que la muestra como fundadora del actual Museo Nacional, en actitud de supervisar unos planos para la colocación de los cuadros. Este retrato oficial se pintó con la aprobación de Fernando VII, de lo que se interpreta que el rey quiso confirmar que su difunta esposa era la creadora de la pinacoteca. Dado que la efigie es póstuma, once años posterior a su muerte, el pintor hubo de basarse en otra pintura, un retrato en busto, de formato oval, debida a su padre Vicente López. 





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Detalle del cuadro ut supra












Preside la misma sala del museo madrileño otro retrato de la difunta reina: una escultura de cuerpo entero, debida a José Álvarez Cubero, donde ella posa sentada como una antigua matrona romana. 


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La escultura de José Álvarez Cubero










 
Su figura protagonizó la novela Los espejos de Fernando VII (2001) de María Pilar Queralt del Hierro.


















Meadows Museum de Dallas





El Meadows Museum de Dallas guarda otro retrato pintado de la reina, inacabado y acaso pensado como esbozo para otro mayor, que se considera original de Goya. 




Museo del Prado

     

  






Los reyes de España en el Prado con motivo del 200 aniversario, junto al cuadro La Maja desnuda de Goya













Felipe VI: discurso en el Museo del Prado por Bicentenario
























Fea, pobre y portuguesa ¡chúpate esa! pero creó el Museo del Prado

























domingo, 10 de marzo de 2019

AIRES NUEVOS PARA EL ARTE













El galerista Nando Argüelles








Hasta el 7 de abril expone el galerista Nando Argüelles en “Casa El Coleta 1959” una interesante exposición, bajo el sugerente título de “Subjetivos”, en la que junto a artistas consagrados, como Juan Soler o Juan Ángel  González de la Calle, aparecen jóvenes valores que aportan un aire fresco al arte campogibraltareño.



Analicemos la obra de los artistas presentes en la muestra.








Fran Baena, Los árboles perdidos. Óleo/Tela



La obra de Fran Baena impacta por sus colores y desolación, conexión entre el pasado y el presente, un mundo sin árboles, un aire a Malevich, fuertes colores como para “El Paraíso perdido” de Milton. Me gusta mucho la obra de este prometedor y joven artista.





Rafa Forcada, Autorretrato. Acrílico/Papel





Rafa Forcada, buscador y proyector de la estética allá donde la vea tiene una obra de trazos rápidos, tanto en papel como en tela. Alguno de los cuadros expuestos en “Casa El Coleta 1959” me recuerdan la primera obra de Antonio Rojas (Tarifa 1962).










Juan Angel González de la Calle, S/T.  Acrílico/Papel



Juan Ángel González de Calle ya ha expuesto con Nando Argüelles en varias ocasiones. En esta muestra juega con la metáfora en sus obras en acrílico sobre papel alguna de ella en gran formato y sumamente estéticas.






 
Federico Jaime, S/T Serie de 7 'Entorno a Sadeler'. Óleo/Tela


Federico Jaime expone unos óleos inspirados en grabados del siglo XVIII, algunos de brillantes colores y con tintes surrealistas.











María R.Valdés, S/T. Espuma Poliespan/Escayola/Pintura/Metal



La obra de la joven artista María R. Valdés está en palabras de la misma entre la rabia y la contención. Obras en espuma expandida, escayola, pintura y metal. Es una obra que impacta al espectador que la mira.








 
Miguel Scheroff,  'Vanitas'. Óleo/Tela



Miguel Scheroff trae una obra realista, con esos ciervos con el cerebro fuera de la cabeza. Sus cuadros conducen a sentimientos varios que pueden ir desde la repulsión al magnetismo.










Juan Soler expone cuadros y esculturas englobados dentro de un proyecto, sobre el que lleva trabajando tiempo, titulado "Marenostrum" del que nos dice el artista el Proyecto trata de mostrar una visión sobre el drama universal de la emigración, el desarraigo y la pobreza


 
Juan Soler, Caminante. "Serie Marenostrum". Óleo/tela. Detalle


Esta injusta situación: la muerte por querer lograr el nivel de vida y libertad de la opulenta Europa; cuestión que el “establishment” occidental llama con eufemismo emigración ilegal o usa expresiones tales como ”los sin papeles”
De todo esto tratan sus obras, caminante de los pasos perdidos… que no consiguen el objetivo perseguido.



 
Juan Soler, Caminantes. Óleo/Pigmentos/Tela


























De otro lado y coincidiendo con ARCO 2019 (28 de febrero a 3 de marzo) Nando Argüelles presentó en Madrid una exposición titulada “Pleno” de la que queremos destacar la obra, bien elaborada y colorista, de Cristina Ybarra



Cristina Ybarra








 y la acuarela que expuso Cristian Domecq llamada “El Caz” y que encierra una escena de amor en la sombra, literalmente, lo contrario de un trampantojo. Siguiendo la dirección del caz, en la otra ribera, alguien tal vez airado se aleja. Acuarela de gran formato sobre papel, con centro de gravedad ligeramente escorado hacia la izquierda, por el peso quizás del sufrimiento…


  
 
Cristian Domecq, El Caz. Acuarela sobre papel




Este art. lo publicó el periódico del Campo de Gibraltar EUROPASUR EL 17 de marzo de 2019
https://www.europasur.es/ocio/Aires-nuevos-arte_0_1337266688.html 
en su edición en papel página 33