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martes, 30 de agosto de 2016

LA CUEVA DE LA PILETA, GRAN JOYA DEL ARTE RUPESTRE ESPAÑOL

Entrada a la Cueva de la Pileta



La cueva de la Pileta es una cueva en Benaoján, provincia de Málaga en España. Es el enclave rupestre más importante de España después de Altamira. Gracias a la labor de la familia Bullón, que en todas sus generaciones ha dedicado su vida a preservar el status de la Cueva en  su estado primigenio, está considerada por la comunidad científica como la mejor conservada del mundo.  
Altamira, como todos conocemos y debido fundamentalmente a la acción antrópica, ha sido cerrada al público y de hecho ahora se visita una réplica.


 

 
José Bullón Giménez (Benaoján. Málaga 1941) dedica su vida, igual que sus antepasados, a la protección y conservación de la Cueva de la Pileta




Libro publicado en 2006 por D. José Bullón







De dcha. a izqda. D. José Bullón, Nena Bustamante y Eduardo Sáenz de Varona en la entrada a la Cueva de la Pileta 



José Bullón Lobato y su hijo Tomás en el cerro de la Pileta (1912). Foto de Hugo Obermaier

Tomás Bullón García en la puerta de entrada a la Cueva c. 1950 (foto de Genaro Capote)




 Es un yacimiento prehistórico con arte parietal del Paleolítico y restos neolíticos, descubierto en 1905 por D. José Bullón Lobato (1885-1940), y explorado y estudiado por Willoughby Verner, Henri Breuil y Hugo Obermaier. 







El abate Breuil en la Pileta en 1912




Hugo Obermaier (1877-1946) y el abate Breuil (1877-1961) en 1909









El coronel Verner (1852-1922). Retrato de autor desconocido




La cueva reúne numerosas pinturas y grabados de estilo francocantábrico con representaciones de cérvidos, caballos, peces, cabras, toros, una foca, un bisonte, signos abstractos y figuras indeterminadas. Se trata de un importante conjunto que aporta interesantes datos sobre la expansión del arte paleolítico fuera de sus áreas clásicas de desarrollo (norte de España y SO de Francia). Asimismo se han hallado también figuras negras esquemáticas del Eneolítico y restos materiales neolíticos (cerámica pintada e incisa). Es uno de los principales atractivos de la serranía de Ronda para los interesados en la arqueología.
La cueva fue descubierta en 1905 por D. José Bullón Lobato, campesino con tierras arrendadas en el cercano cortijo llamado Rancho del Harillo, al observar la salida de numerosos murciélagos mientras buscaba murcielaguina (guano) para abonar sus tierras. 



Rancho del Harillo en la década de los años sesenta del pasado siglo




Tras encontrar en sus primeras incursiones las primeras pinturas rupestres denominó al enclave Cueva de los letreros que más tarde tomó el nombre de la Pileta por el cerro en el que se encontraba. La noticia no tardó en extenderse por los pueblos de los alrededores y en 1907 el coronel retirado Willoughby Verner, residente en la cercana ciudad de Algeciras, en una casa llamada “El Águila” muy cerca del hotel Reina Cristina, conoció la existencia de la cueva mientras se encontraba en la localidad de Jimera de Líbar.


Verner visitaría el lugar en los años siguientes de 1909, 1910 y 1911 publicando este último año Letters from Wilder Spain. A mysterious Cave en la revista británica The Saturday Review





Letters from Wilder Spain. A mysterious Cave




Las reproducciones de Verner en Saturday Review






  Este trabajo llegó a manos del antropólogo Henri Breuil que acompañado de Verner y de los estudiosos Hugo Obermaier, Pablo Wernert y Juan Cabré visitaron la cueva en 1912. Como consecuencia de estas visitas aparecería la monografía La Pileta a Benaojan: (Malaga) (Espagne) bajo el patrocinio del príncipe Alberto I de Mónaco.

Alberto I de Mónaco (1848-1922)







Tras estos primeros trabajos de investigación fueron numerosos los científicos que llegaron a la cueva de la Pileta realizándose múltiples exploraciones. 
Debido a la toma de conciencia de la importancia de los restos arqueológicos y pinturas rupestres presentes en la Cueva, bajo el reinado de D. Alfonso XIII, y mediante Real Orden de 25 de abril de 1924 (Gaceta de Madrid nº 128, de 7 de mayo)  la Cueva de la Pileta fue declarada Monumento Arquitectónico-Artístico y en 1985 (Disposición primera de la Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. B.O.E. nº 106 de 3 de mayo de 1997) Bien de Interés Cultural (BIC). 

 
La R. O. de 25 de abril de 1924 en la Gaceta de Madrid (hoy BOE)

 Todas las expediciones iban acompañadas por el hijo del descubridor de la gruta, Tomás Bullón García (1902-1961) (y así siguen haciendo al día de hoy sus descendientes para enseñar el Monumento) que gracias al conocimiento acumulado sobre la topografía de la cueva descubrió en 1924 la actual entrada (la original durante la ocupación prehistórica de la cueva) y en 1933 las llamadas Nuevas Galerías y las Galerías del SEU donde se localizaron esqueletos humanos.
En la década de 1940 se procedió a acondicionar el interior de la cueva tallando escalones allí donde era necesario con el objetivo de facilitar el tránsito por su interior. No sería hasta 1992 cuando los hijos de Tomás Bullón acompañados por el grupo de espeleólogos del Grupo Espeleológico Alpino Rondeño (GEAR) de Ronda descubrieron un nuevo tramo en la cueva de 250 metros de longitud.
Gracias al estudio estilístico de las pinturas rupestres (comparándolas con otros yacimientos del Levante español, principalmente Parpalló), y al análisis de los restos humanos, líticos y cerámicos localizados en el interior de la Cueva de la Pileta, se han documentado cuatro fases de ocupación durante el periodo paleolítico superior: Solutrense medio, Gravetiense, Magdaleniense Medio y Magdaleniense Superior, con características pinturas ocres y rojas y motivos zoomorfos y fases de ocupación neolíticas con series de pinturas distribuidas por toda la cueva, generalmente de color negras y motivos geométricos.
La prolongada presencia humana y la profusión de representaciones artísticas que contiene se ha relacionado con el papel que ejercería la cueva como sitio de agregación, lugar de reunión de varios grupos de cazadores-recolectores de la región que viajarían a través de los cauces del río Guadiaro y de los pasos naturales de la zona. De este modo estilo y motivos similares a los localizados en este emplazamiento son localizados comúnmente en diversas cuevas y abrigos de la Serranía de Ronda, Sierra de Grazalema y Campo de Gibraltar, lugares desde los que o hacia los que se desplazaban los grupos humanos que poblaron el yacimiento.
La cronología de las pinturas abarca varios milenios, desde hace aproximadamente 20.000 años pudiéndose observar la evolución en la técnica pictórica desde las más antiguas representaciones naturalistas hasta las más tardías esquemáticas. Aún con esto suelen repetirse los motivos zoológicos representados como puede constatarse en el caso concreto de los cápridos cuyas primeras manifestaciones se corresponden al solutrense medio y las últimas al magdaleniense superior.
Dentro de las pinturas paleolíticas representando animales destaca la denominada yegua preñada, pintura que encuentra similitudes con otras cuevas del sur de la península como la cueva del moro situada en el término municipal de Tarifa.  El análisis de esta pintura y sus equivalentes con las existentes en otras cuevas del levante español permiten establecer una cronología solutrense encontrándose en un estrecho lienzo junto a una gran cantidad de representaciones, entre las que destacan diversos símbolos serpentiformes, en lo que habitualmente ha venido a llamarse el santuario.
Destaca también la figura llamada el pez situado en una amplia sala que hoy toma su nombre.(Recordamos que nos contaba D. José Bullón Giménez (nieto del descubridor de la Cueva) – en una de nuestras frecuentes visitas a la misma – que el abate Breuil al ver el pez casi se desmaya de la impresión que le produjo la pintura). Pinturas de peces pueden encontrarse también en otras cuevas de la región como la cueva de Ardales, de las Motillas (Jerez de la Frontera) o de Nerja y se relaciona con el complejo solutrense, momento en el que las artes de pesca comenzaban a desarrollarse. En el interior de esta figura aparece otra que usualmente se interpreta como una foca aunque algunos estudios indican que podría tratarse de una figura femenina.
Las pinturas neolíticas repiten los motivos animales, siendo éstos representados de forma muy esquemática; otras figuras compuestas por líneas y la mayoría de las veces relacionadas con antropomorfos y zoomorfos son interpretadas como calendarios o algún tipo de notación numérica. Otros motivos son mucho menos frecuentes como la representación de manos positivas tan usuales en la cercana cueva de Ardales y que en el interior de La Pileta son meramente testimoniales.
José Tomás Bullón Almagro - cuarta generación - cuenta que su bisabuelo y sus hijos se pasaron varios días atrincherados allí con sus escopetas cuando se enteraron de que los soldados republicanos querían montar un polvorín dentro la Cueva. La familia también defendió con uñas y dientes la Pileta frente al intento de expropiación por parte de la Junta de Andalucía,  lo que logró evitar tras un costoso pleito.
Nos contaba D. José Bullón Giménez que la Junta jamás le ha dado ayuda alguna y que la Cueva se mantiene con la venta de entradas para su visita y las aportaciones que dentro de sus escasas posibilidades realiza, con enorme sacrificio, la familia.
Para preservarla del impacto antrópico  tiene un régimen de visitas controlado. Las visitas son por orden de llegada y en pases con no más de 25 personas, comenzando el siguiente pase a la salida del anterior. La iluminación se hace con lámparas de carburo que portan los visitantes con objeto de causar el menor daño posible al yacimiento









 











































EL Gran Pez es la representación de un pez (1,5 m de largo) dibujado en uno de los lugares más profundos de la Cueva. El pez es visto por su lado derecho que muestra los dos ojos. 














No permitas que nada dañe a la Cueva. Sus pinturas son un tesoro que no tiene precio (El abate Breuil a José Bullón Lobato en 1912)  




Placa en el vestíbulo de entrada a la Cueva de la Pileta







Lápida del centenario












D. José Bullón Giménez ante el Diploma Homenaje a su abuelo José Bullón Lobato, descubridor de la Cueva, en el vestíbulo de entrada a la misma










La saga de los Bullón












El descubridor en 1905 D. José Bullón Lobato (1885-1940)
  Foto de Hugo Obermaier en 1912









Su hijo D. Tomás Bullón García (1902-1961)







Su nieto D. José Bullón Giménez, nacido en 1941






y sigue la saga con sus bisnietos Rosario Bullón Almagro (Licenciada en Historia por la Universidad de Málaga), José Tomás Bullón Almagro...













D. José Bullón, nieto del descubridor, habla en el vídeo de la Cueva de la Pileta



















El pez que produjo el vahído del abate Breuil














El baño de la reina























Yegua preñada, 15.000 aC





La yegua preñada (calco) de la Cueva del Moro de Tarifa (Cádiz) también del paleolítico










 CODA: Se puede llegar por FFCC tomando el tren de cercanías de Algeciras a Ronda bajando en Jimera de Líbar o en Benaoján; por carretera siguiendo la de Algeciras a Ronda desviándose a la altura de Atajate hacia Jimera de Líbar

Tfno. de reserva e información: 687 13 33 38. Horario de atención: 10:00h a 12:30h y 16:00h a 17:30h (En Invierno sólo en horario de mañana). 



Website   http://www.cuevadelapileta.org/








ADENDA
Próxima a la Pileta se encuentra la entrada a la Cueva del Gato que termina en una salida por Montejaque. La Cueva del Gato solo puede atravesarse acompañado de espeleólogos.





Entrada a la Cueva del Gato con su bella laguna









 Entrada original a la Pileta. Por aquí fue por donde entró en 1905 D. José Bullón Lobato buscando murcielaguina (guano) para abonar sus tierras. 






Cerámica encontrada en la Pileta que Bullón Giménez la ha denominado "candil de cerámica con agujeros" que posiblemente sería colocado en las estalagmitas que presentan un pequeño hueco en su extremo superior con objeto de iluminar la cueva. Datado 2.100 - 1.800 aC (Bronce Antiguo - Calcolítico final). Depositado en el Museo de Málaga. Departamento de Arqueología





Jacqui Wood. Discovering Archaeology Magazine, 1999: Bunsen burners ... or cheese moulds?






jueves, 25 de agosto de 2016

LA LUZ DE LUIS ORTEGA BRÚ EN EL SIGLO XXI

Ángel Ortega-Brú León en su estudio






Éxodo visiones y sueños es el título de la muestra que presenta en San Roque, en la Galería que recuerda a su padre el gran escultor sanroqueño Luis Ortega Brú, su hijo Ángel Ortega-Brú León.
La exposición, a nuestro parecer, está casi toda ella tamizada por la idea planteada por Luis Ortega Brú en su impresionante obra El éxodo que podemos admirar en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de San Roque.

 
El éxodo de Luis Ortega Brú representa a la población española de Gibraltar expulsada por los usurpadores ingleses en su camino hacia la ermita de San Roque donde fundarán la ciudad en 1706




La obra de Ángel  Ortega-Brú, usando diversos materiales y técnicas, es también, primordialmente, escultórica pero atendiendo al movimiento de la abstracción en la escultura  a modo de la gestural painting de la escuela de Nueva York.  

Utiliza el artista materiales que van desde el gres, pasando por la terracota y  la arcilla, hasta la madera de caoba y de pino. Aunque una gran parte de la obra expuesta está realizada en madera de pino.



Impacta, tanto por el montaje como por la obra en sí, la escultura La voz del profeta. Retrato de Luis Ortega Brú  que supone un bellísimo homenaje a su padre.

 
     La voz del profeta. Retrato de Luis Ortega Brú




Una delicada estilización está presente en las esculturas Lágrimas (gres) o Gueisa, con dos esculturas que se complementan,  una en arcilla y otra en gres.
 
Lágrimas

 
Gueisa



Hay otro aspecto de la muestra que es el entintado sobre fotografía, citemos a título de ejemplo Éxodo 1.

Éxodo 1




Y entre las esculturas en pino (abstracción en la escultura) debemos mencionar, entre otras, la magnífica en gran formato El abrazo, la acogida.

El abrazo, la acogida




El abrazo



Otras tres esculturas en madera de pino



La exposición se completa con un vídeo (el éxodo)  en el que se explicita el proceso creativo del artista con el trasfondo de los refugiados (“donde la pobreza es absoluta”).

 
Una de las escenas del vídeo en las que explica su proceso creativo


 
Otra escena del vídeo El éxodo


Me impactó la imagen del niño refugiado, solo en la ventanilla de un tren, con esa furtiva lágrima de dolor que trajo a mi memoria la dolorosa lágrima que esboza el ojo del perro semihundido en el cuadro de Goya.

Perro semihundido (detalle). Goya. Museo del Prado



Esta muestra que coincide con el centenario de Luis Ortega Brú – al que la UCA (Universidad de Cádiz) ha dedicado uno de sus seminarios en San Roque y en el que participó el artista – se expondrá además en Cádiz, Jerez, Sevilla, Granada y Málaga.
En resumidas cuentas debemos decir que esta muestra de Ángel Ortega-Brú engrandece aún más la gloria de su padre.



NOTA: este art. se publicó en el periódico del Campo de Gibraltar Europasur el 24 de agosto de 2016 en su pag. 42 




CODA :
 Luis Ortega Brú nació en San Roque (Cádiz) en 1916 y falleció en Sevilla en 1982. Fue un reconocido escultor e imaginero. Su padre era un alfarero, que influyó en que desde bastante pequeño se dedicase a modelar figuras en barro, lo que le llevó a decir que sus principios fueron la alfarería y la cerámica. En el año 1931, estudia escultura en la escuela de Artes y Oficios de la Línea de la Concepción, y en 1934 recibe clases de dibujo con el maestro y poeta de San Roque, José Domingo de Mena (1889-1975). La guerra civil marcó su trayectoria, ya que sus padres fueron fusilados durante la contienda y él que también militó en el bando republicano, fue condenado en 1940 a tres años de prisión por un delito de auxilio a la rebelión. En el año 1944 se trasladó a Sevilla, matriculándose en la Escuela de Artes Aplicadas. En esta ciudad comenzó a ser conocido en los círculos artísticos, realizando su primera exposición en 1949. En 1952 recibió el primer premio nacional de Escultura por "la Piedad". 
La piedad

En 1955 se trasladó a Madrid como maestro escultor de los Talleres Arte de Granada, abriendo posteriormente un taller propio en la capital. En 1978 regresó a Sevilla, trabajando en el taller de Guzmán Bejarano. Un año después funda su propio taller en Sevilla donde trabaja hasta su muerte.

En el Palacio de los Gobernadores de San Roque hay un Museo con su nombre que contiene gran parte de su obra.


Luis Ortega Brú