Hace tiempo que conozco la obra de Pepe Barroso, artista
sanroqueño pero afincado en Algeciras, de cuya Escuela de Arte ha sido
catedrático y con una trayectoria expositiva en importantes galerías de arte
nacionales y foráneas. A título de ejemplo diremos que ha expuesto en la
Galería Magda Bellotti, tanto en la primitiva sede de Algeciras como en la de
Madrid y con la que concurrió a ARCO, en el CAC de Málaga… e internacionales
como en la del The Spanish Institute de Nueva York en una muestra de Artistas
Plásticos Contemporáneos del Campo de Gibraltar.
Ahora, y hasta el 28 de enero de 2024 presenta en el
Museo de Ceuta (en el espacio expositivo del Revellín de San Ignacio, enclavado en el conjunto monumental de las Murallas
Reales, lugar que sorprende por la robustez de sus paredes y sus colosales dimensiones), la sugerente muestra
titulada Retrospectiva en la que presenta cuadros de gran formato (lo
que cuadra muy bien en este espacio expositivo) junto a otros de mediano y
pequeño formato en una exposición que abarca todo ese mundo distópico en el que
se mueve el ser humano y que Barroso retrata de forma enervante, a veces envuelta con un guiño
renacentista.
Los constructores, acrílico/madera
Evolución, acrílico/madera
Perspectiva parcial de la muestra
Preocupado por la acción antrópica y la posición del hombre
en el universo el artista nos decía hemos construido unas sociedades
desiguales, mientras una parte del planeta muere de hambre y guerras injustas,
la otra, llamada sociedad desarrollada, lo contamina y degrada por no perder ni un ápice de su
confort hedonista…la soledad del individuo ante la presencia celeste,
misteriosa y poderosa, lo efímero de nuestra existencia, nos convierte en seres
vulnerables…
Terranova, acrílico/madera
Las exposiciones de Pepe Barroso, uno de los grandes pintores
andaluces contemporáneos, siempre descollan por su profundo sentido de la
belleza plástica, lo que es fundamental en la obra de arte, así como por su
depurada técnica y la del Museo de Ceuta no iba a ser una excepción.
Fractales, acrílico/madera
El artista, preocupado por preguntas filosóficas como ¿hacia
dónde vamos? o ¿de dónde venimos? expone obras que abarcan desde el año 2010
hasta la actualidad, pero entre las que existe siempre un nexo de unión y para
las utiliza el acrílico, aunque a veces use técnica mixta; muchas obras están ejecutadas
sobre madera y otras sobre papel grueso.
Portal dimensional, acrílico/papel
La muestra de Barroso es mágica, fuerte, colorista, un mundo
cósmico, envolvente y profundo que nos estremece e inquieta como la
representación de ese Estrecho de Gibraltar en la Edad de hielo.
Deshielo 2, acrílico/papel
Acompaña a la exposición un cuidado catálogo con textos de Juan
José Téllez, Manuel Caballero, Andrés Bolufer y Marina Rosado que enriquecen y
mucho lapercepción de
la obra expuesta.
Éxodo, acrílico/madera
Evolución, acrílico y lápiz/papel
En resumidas cuentas, y como ha escrito José Antonio Pleguezuelos,
estamos ante una exposición que impresiona, que no deja indiferente a nadie
y remueve al visitante
El tríptico Evolución expuesto en el Museo
El artista posa a la entrada de la muestra
Coda: Este artículo se publicó en el periódico Europasur el 27 de diciembre de 2023
Diego de Pantoja, según una
recreación de la artista china Wan Li
El injustamente todavía casi desconocido en España Diego de Pantoja (1571-1618) nació en
Valdemoro (Madrid).
Partida de bautismo de Diego de Pantoja
Placa en su pueblo natal. Se encuentra en los muros de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en la cual fue bautizado.
Inauguración en Valdemoro de la glorieta Diego de Pantoja en el 400 aniversario de su fallecimiento
Terminados sus estudios secundarios a sus dieciocho años
ingresó en el noviciado de los jesuitas de la Provincia de Toledo. Ordenado ya
sacerdote se ofreció para las misiones del Oriente. Destinado por Claudio
Acquaviva,General de la
Compañía de Jesús, el 10 de abril de 1596
salió de Lisboa para la India embarcado en la nao Conceiçao en compañía de Nicolás
Longobardo SJ. Después de seis meses navegando por la ruta de San Francisco
Javier - Islas Canarias, Cabo Verde, Guinea, Cabo de Buena Esperanza y Mozambique
- la nave fondeó el 25 de octubre en la ciudad de Goa entonces portuguesa y
centro de irradiación cristiana en Asia Oriental.
El periplo de Diego de Pantoja hasta conseguir llegar al continente asiático
El joven Pantoja permaneció allí otros seis meses
practicando la lengua portuguesa, hasta que el 23 de abril del siguiente año
1597 se hizo a la vela para Macao, acompañado por el Visitador Alessandro Valignano
y el padre Manuel Dias, llegando el 20 de julio al puerto de Macao. Esperando
allí nave para el Japón, adonde estaba destinado, Diego de Pantoja terminó sus
estudios de teología y su formación ascética. En agosto de 1599 le sobreviene a
Diego de Pantoja un inesperado cambio para su vida misionera: el padre Lázaro
Cattaneo (1568-1640), quien desde 1594 era el compañero del padre Mateo Ricci en Chaochou, llegó a Macao en agosto del 1599, pidiendo otro
jesuita para acompañar al padre Ricci, que estaba solo en Nanking; entonces
Manuel Dias, Superior de los jesuitas en Macao, cambió de destino a Diego de
Pantoja, enviándole a Nanking con el padre Lázaro Cattaneo. Ambos llegaron a la
capital del Sur (南京) hacia el mes de marzo de 1600. A
sus veinticinco años de edad Diego de Pantoja iba a iniciar una nueva vida
junto al gran apóstol de la evangelización, adaptada a la cultura china. Diego
de Pantoja, cuyo apellido castellano fue romanizado como Pang Ti-uo 龐迪我, al llegar a Nanking contempló asombrado el gran río Yangtsé,
o río Azul, tan largo, ancho, con tanto caudal, y con tantísimas embarcaciones
que navegaban río abajo y río arriba. Instruido por Mateo Ricci, cambió su
traje clerical por la bata y tocado de los letrados confucianos. Y mientras ensayaba
los gestos de la cortesía china, comenzó a aprender el mandarín. A principios
del siglo XVII Pantoja era el primer jesuita que practicaba en China una nueva
metodología para el aprendizaje del chino. Mateo Ricci, también dispuso que
Lázaro Cattaneo diera lecciones de música a Pantoja, quien tenía buen oído, y
le enseñara a tocar y templar el clavicordio, instrumento que con dos relojes,
tres cuadros de Jesús y la Virgen, libros y otros valiosos objetos se
ofrecerían al emperador en Pekín. Como la meta final de la expedición cristiana era
siempre Pekín (北京) la capital del norte y sede del emperador, el padre
Ricci pensó que debía intentar un nuevo viaje a la capital imperial (en 1598 él
y Cattaneo estuvieron sólo un mes en Pekín, porque se sospechó que eran espías
de los japoneses). El 19 de mayo de 1600 los padres Ricci y Pantoja, y el
cantonés hermano Sebastián Fernandes, salieron de Nanking, provistos de
salvoconductos y de cartas de recomendación, escritas por mandarines amigos, llevando
consigo los regalos europeos para el emperador; también iba con ellos el candidato a la Compañía de Jesús Manuel Pereira, buen pintor y músico, natural de Macao. Viajaron hasta Tianchín por la vía fluvial del Canal
Imperial.
Mateo Ricci SJ y Diego de Pantoja SJ
En julio de 1600 llegaron los cuatro viajeros a Tienchín,
pero el Prefecto del Puerto, el eunuco Ma Tang 馬堂decomisó
los regalos y les encerró en un junco chino del puerto, con cuatro soldados
para vigilarles de día y de noche; su intención era presentar él mismo los
regalos al emperador y así hacer méritos para su ascenso en la carrera
mandarinal. Ma Tang envió un memorial al emperador notificándole la llegada de
un extranjero con obsequios para él. Y durante los seis meses en que tardó la
respuesta imperial, Ma Tang trató cruelmente a sus prisioneros. En su
rescripto, el emperador ordenaba que aquel extranjero Li Ma-tou presentara él
mismo sus regalos en el palacio de Pekín.
Desde entoncesel trato dado a aquellos extranjeros cambió radicalmente. Según
escribió en su manuscrito el padre Ricci: En
ese viaje les dieron a los padres y a sus compañeros ocho caballos de cabalgar,
y más de treinta cargadores para transportar los bultos, y cuanto necesitaban
para el viaje. Por las ciudades y pueblos por donde cada día pasaban cambiaban
tanto los caballos como a los cargadores. Y les alojaban en las mansiones de
los mandarines sin pagar nada, tratándoles con mucho respeto, porque los
llamaba el rey.
El padre Ricci y sus tres compañeros salieron de Tienchín el
20 de enero de 1601, y el 24 llegaron a Pekín, como escribió Diego de Pantoja: Abiendo caminado quatro días, llegamos a los
muros de Pequín y aposentáronnos en una casa fuera de los muros.
Aquel mismo día 24 los recién llegados tuvieron que escribir
la lista de los regalos europeos que traían para el emperador. Eran los últimos
días del año lunar chino ya que el Kuonien 過年, día del
año nuevo chino era el 3 de febrero, comienzo del año lunar. Pasadas las fiestas
del año nuevo, el padre Pantoja recomenzó su atento estudio del mandarín
pequinés y de los complicados caracteres chinos.
Durante el primer mes de su estancia en Pekín, los
mandarines del palacio les preguntaron si deseaban algún favor del emperador. A ello respondieron según escribió Pantoja: Diximos
que no queríamos cosa de intereses ninguna, mas que si el Rey de su mano nos
diese algún lugar cierto, y casa donde morar, holgaríamos mucho, porque nuestro
intento es de estar en un lugar cierto, y tratar de dilatar la ley de Dios.
El emperador Wan Li
El emperador Wan Li (1563-1620) que leyó el memorial del padre
Ricci, aceptó los regalos europeos y le permitió que él y sus compañeros
pudieran vivir en Pekín, mantenidos con fondos del erario público.
El padre
Pantoja se dedicó entonces a estudiar intensamente los caracteres chinos y a
practicar el habla de Pekín, con tanto éxito que mereció la alabanza de Mateo
Ricci: En Pekín el padre Pantoja aprendió
en breve tiempo a hablar la lengua china, y, con varios maestros que tomó,
aprendió también muchos caracteres, pudiendo ya leer libros de este país y empezó a tratar con todos.
La Ciudad Prohibida
En uno de los pabellones de la Ciudad Prohibida (el palacio
imperial) colocaron el clavicordio que Ricci regaló al emperador, pero nadie lo
sabía tocar. Por eso, cuatro músicos del palacio visitaron a los jesuitas para
que les enseñasen a tocar aquel instrumento europeo. Con esta ocasión, Ricci
dispuso que Pantoja fuera solo al palacio durante varios días hasta que los
eunucos aprendieran a tocar bien.
Diego de Pantoja, discípulo aprovechado de Lázaro Cattaneo en
sus lecciones de música, y experto ya en la correcta pronunciación tonal del
mandarín pequinés, fue el primero que fijó sus cinco tonos según la notación
musical. Así lo aseveró el famoso jesuita Atanasio Kircher (1602-1680),
lumbrera científica del siglo XVII europeo
El 9
de marzo de 1602 escribió una carta (Relación
de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China) a Luis
de Guzmán, Provincial de los jesuitas de la Provincia de Toledo.
La carta de Diego de Pantoja contribuyó a que en Occidente se empezara a conocer al
gigante asiático
En esa
carta, muy difundida en Europa, el jesuita castellano narra sus impresiones
sobre los chinos, su cultura y costumbres, las grandes dimensiones geográficas
de China, sus industrias, productos y sus plantas medicinales.
Citamos algunos de sus párrafos: ...Cera mucha y muy buena, que aquí en Pequín compramos para el servicio
del altar, un real y un cuartillo cada libra; y las libras de aquí son mayores
que las nuestras, porque tienen diez y seys ducados de plata de peso cada una.
Pantoja notó que en la calcografía china todo lo que está en piedra lo pasan al papel..., de modo que las líneas
y los caracteres salen blancos, y todo el resto en negro
Relató también que cuando los mandarines ilustres eran
llevados en litera por calles de mucho tráfico y con gran estruendo, la gente
tenía que retirarse, e huían “hasta perros”. Y notó, como cosa nueva, el uso de
las tarjetas de visita con nombres propios impresos, que los pequineses se
cambiaban ceremoniosamente.
Otro día el emperador ordenó que los jesuitas le explicaran
cómo eran las exequias de los reyes europeos. A Pantoja le fue fácil responder,
porque por entonces le había llegado una carta sobre la muerte y entierro de Felipe
II, Rey de España y Portugal, quien el 13 de septiembre de 1598 había fallecido
en San Lorenzo del Escorial.
Al
comienzo del año 1608 los padres Ricci y Pantoja fueron llamados urgentemente
al palacio, porque Wan Li quería que le hicieran doce mapamundis, cada uno
sobre seis tablas en forma de biombo, midiendo cada tabla de un brazo de largo y de dos o más de ancho.
Una
obra trabajosa que los dos jesuitas lograron acabar en un mes. Pantoja
describió la admiración de los mandarines pequineses ante uno de los grandes
mapas, con los nombres geográficos en chino, que él y Ricci dibujaron: Vian un mapa muy
hermoso y grande que traíamos declarámosles cómo el mundo era grande, a quien
ellos tenían por tan pequeño, que en todo él no imaginaban abía otro tanto como
su reyno. Y mirábánse unos a otros diziendo: no somos tan grandes como
imaginábamos, pues aquí muestran que nuestro reyno, comparado con el mundo es
como un grano de arroz, comparado con un montón grande.
Los padres Ricci y Pantoja, durante el primer decenio
del siglo XVII, atendían a los mandatos del emperador, visitaban frecuentemente
a los mandarines notables, y aumentaban sus amistades. Pero su
actividad principal fue el promover el conocimiento del cristianismo, dando la
catequesis a hombres y mujeres de Pekín. También escribieron varios libros para
dar a conocer tanto la ciencia europea como la religión cristiana
Una obra escrita por Diego de Pantoja
El año 1607 llegó a Pekín el jesuita Sabatino de Ursis, (1575-1620)napolitano, que se había
especializado en astronomíae hidráulica.
El padre Ricci, Superior de la Misión de China desde 1597, nombró al nuevo
misionero Superior de la residencia de Pekín, mientras que a Pantoja le
confiaba especialmente el trato con los mandarines del palacio imperial.
El 3 de mayo de 1610 Mateo Ricci se sintió muy agotado y
enfermo, por lo que, al volver a la residencia de Pekín, guardó cama. Fueron
inútiles los remedios de la medicina china que sus amigos y devotos le
administraron, y el día 11 de mayo, jueves, a las siete de la tarde, el padre Ricci
expiró en presencia de los padres de Ursis y Pantoja, del hermano Manuel
Pereira y, probablemente, del hermano Sebastián Fernandes. Aquella tarde un
buen número de cristianos y catecúmenos habían acudido a la residencia de los jesuitas,
y cuando falleció el padre Ricci prorrumpieron en gritos de dolor,
proclamándole como un gran santo y el apóstol de China. En ese año en que
falleció Ricci Diego de Pantoja publicó en chino una obra sobre la pasión de
Jesucristo. Durante los tres días siguientes hubo una gran
afluencia de cristianos y de mandarines que acudieron a dar el pésame a los padres
de Ursis y Pantoja
Los funerales de Mateo Ricci, corpore praesente, se
celebraron del 15 al 18 de mayo inclusive. Su cadáver había sido depositado en
un gran ataúd de madera perdurable, y se depositó en la residencia hasta que
pudiera decidirse dónde y cuándo enterrarlo.
Los padres de Ursis y Pantoja se enfrentaban con un problema
angustioso, respecto al entierro de Mateo Ricci. A todos los jesuitas que hasta
entonces habían fallecido se les enterró en el Colegio de Macao, porque las
autoridades chinas nunca concedieron que se sepultara a un extranjero en
territorio de China. Y transportar el ataúd del famoso Ricci desde Pekín a
Macao necesitaría muchos meses de fatigas y unos costes muy por encima de los
ingresos de aquellos pobres jesuitas. Uno de los neófitos pequineses, letrado
noble y práctico en asuntos del palacio imperial, pensó que tal vez se podría
pedir que el emperador Wan Li concediera un terreno extramuros de Pekín, para
sepultar al padre Ricci. Propuso su plan a los padres de Ursis y Pantoja y,
aunque el asunto era bastante temerario, finalmente les persuadió a intentarlo.
Ayudados por aquel neófito, redactaron el borrador de una humilde súplica al
emperador. El magistrado León Li Chin-Tsao, bautizado por el padre Ricci antes
de enfermar, que era célebre por la elegancia de su escritura literaria,
corrigió el texto y mejoró el estilo de la solicitud al emperador.
La súplica petitoria fue presentada y firmada, en su
nombre y por sus compañeros, por Diego de
Pantoja, como procurador de asuntos públicos, muy conocido en el palacio
imperial, y ser el jesuita que entonces hablaba y escribía el mejor chino
mandarín. Resumimos sus ideas principales: Yo,
P´an Ti-uo (Diego Pantoja), extranjero procedente de un reino muyremoto, pero movido por la fama de vuestro
nobilísimo reino, hice durante tres años un viaje peligroso para venir, con Li
Ma-tou (Mateo Ricci) y con otros compañeros, a fin de ofrecerle los modestos dones de
nuestras tierras. Desde entonces, Su Majestad se dignó concedernos una
residencia, y mantenernos a expensas delEstado, por todo lo
que quedamos inmensamente agradecidos. Le hacemos saber ahora, con inmensa pena
nuestra que Li Ma-tou, ya viejo y enfermo, falleció el día trece de la octava
luna, en este año trigésimo octavo de feliz reino, dejándonos huérfanos y muy
tristes. Siéndonos imposible, a
nosotros sus servidores, trasladar su cuerpo por nave hasta su muy lejano
reino, suplico humildemente a Su Majestad que se digne concedernos un poco de
tierra para sepultar a nuestro muy querido Li Ma-tou, un hombre que estudió a
fondo los clásicos de China y se ejercitó en las virtudes que enseñaron
aquellos sabios. Por ello, yo y mis compañeros os suplicamos con lágrimas que Su
Majestad Imperial nos conceda benignamente algún campo, o parte de un templo.
Sus sobrevivientes, yo y mis compañeros, seremos fieles hasta la muerte a lo
que nos enseñó nuestro padre Mateo Ricci (Li Ma-tou): rogar al Señor del Cielo
que leconceda a Su Majestad y a su
buena madre una larga vida. En espera de su regio mandato, quedamos postrados
ante su generosa Majestad.
Escrita y sellada la súplica petitoria y sacadas
varias copias, había que seguir los lentos trámites de la administración imperial.
Pantoja llevó primero la carta a dos
mandatarios del supremo organismo Ke Lao 閣老o
Secretaría de Estado, en los pabellones del palacio: allí uno de los mandarines,
que había conocido al padre Ricci en Nanking, se interesó por el asunto y pasó
pronto la carta a la cámara del emperador. Wan Li, que tenía a la vista el
reloj portátil que le regaló Ricci y lo concertó Pantoja, no echó a la papelera
la solicitud, sino que, según el procedimiento legal, al tercer día la
devolvió al Ke Lao, para que la remitiera al correspondiente Tribunal o
ministerio
El Ke Lao remitió la solicitud de Pantoja al Tribunal del
Tesoro, encargado de las donaciones; pero el magistrado de ese tribunal, al
percatarse de que se trataba de la petición de un extranjero a favor de otro
extranjero difunto, pasó la carta petitoria al Tribunal de Ritos, competente
para asuntos con los extranjeros. Entonces Diego de Pantoja visitó a dos
importantes mandarines de ese tribunal, regalándoles unos libros traducidos al
chino y una descripción del globo terráqueo. Y el Dr. Li Chin-tsao visitó
también al Presidente del Tribunal de Ritos, que había sido su maestro, para
encomendarle encarecidamente el asunto de la sepultura del padre Ricci. Un mes
más tarde, el Tribunal de Ritos envió, en un largo oficio, su parecer al emperador,
favoreciendo la súplica del padre Ricci, y sugiriendo a Wan Li que ordenara al
alcalde de Pekín encontrar algún templo con terreno adyacente, para la sepultura
de Ricci y para morada de Pantoja y de sus compañeros.
Recibido el oficio por el emperador, lo remitió al día
siguiente al Ke Lao; este supremo organismo contestó aconsejándole que
concediera lo que Pantoja suplicaba. Entonces Wan Li, al margen del documento
del Tribunal de Ritos, escribió, de su puño y letra, el carácter 是Shih: “Sea así”, ejecútese. Era el 17 de julio de 1610,
treinta y nueve días después del fallecimiento de Mateo Ricci. El arriesgado
asunto de la petición al mismo emperador concluyó con tan inusitada rapidez que
asombró a los palaciegos, y alegró sobre manera a los neófitos pequineses.
Diego de Pantoja, a sus treinta y nueve años, era el primer extranjero a quien
un emperador chino concedía un privilegio extraordinario. Los días siguientes, el misionero español visitó a los
mandarines que apoyaron la solicitud al emperador, ofreciéndoles agradecido
unos regalos europeos. Dos alguaciles de Pekín, encargados de buscar una
pagoda con terrenos, al cabo de unos días encontraron cuatro templos y rogaron
a los jesuitas que los inspeccionaran para escoger el que más les gustara. Una
de esas pagodas estaba situada en las afueras de la capital, en el distrito
Chalan 柵欄 y pertenecía a un eunuco principal, caído en
desgracia del emperador y condenado a muerte. Los padres, ignorantes de esa
circunstancia, prefirieron aquella pagoda. Después de dilaciones y enredos
causados por intermediarios, el alcalde ordenó a los ocupantes ilegales de aquella pagoda que la desalojaran
inmediatamente, y luego los jesuitas, acompañados de muchos cristianos, tomaron
posesión del templo y de su terreno. Pantoja también evitó que el Tribunal del
Tesoro les gravara con impuestos, aunque el emperador les eximía de ellos. Transcurridos
así casi doce meses deshaciendo las desagradables maniobras de los eunucos, y
de las gestiones de Pantoja en organismos oficiales, se procedió finalmente a
preparar la sepultura de Mateo Ricci. Preparada una parcela en el terreno de
Chalan, a últimos de octubre de 1611 se trasladó allá su ataúd, acompañado de
un gran número de neófitos. Nicolás Longobardo 龍華民(1565-1655), nuevo Superior de la
Misión de China, llegó a Pekín el 30 de noviembre, y al día siguiente, Fiesta
de Todos los Santos y víspera de los Fieles Difuntos, por la mañana se celebró
una misa solemne, y por la tarde se procedió al funeral y sepelio del padre
Ricci. Los mandarines cristianos más notables llevaron a hombros el ataúd al
pie de la sepultura; uno de los que manejaron las sogas para bajarlo a la
tumbra fue el ministro imperial Doctor Pablo Hsu Kuang-chi 徐光啟, procurando contener sus lágrimas, y
otro Diego de Pantoja, compañero de Mateo Ricci durante sus últimos diez años.
Tumba de Mateo Ricci SJ en Pekín
Según el jesuita Luis Pfister (1803-1891) en Notas biográficas y bibliográficas sobre los
jesuitas de la antigua misión de China,1552-1773 : Después de los funerales del padre Ricci, el padre Pantoja dividió su
tiempo entre la composición de diversas obras en chino, las instrucciones a los catecúmenos y la conversión de los
paganos. En aquel año ydebido a una orden del emperador, él y el padre
de Ursis se ocuparon también en la corrección del año astronómico.
Diego de Pantoja intensificó su labor de escritor
en temas históricos, geográficos, bíblicos, catequéticos y apologéticos. Desde
1611 a 1616 publicó en Pekín nueve obras escritas en chino; entre ellas
sobresale la de 1614 titulada Las sietevictorias qikedaquan 七克大全 (contra los siete pecados capitales), varias veces reimpresa
en los siglos siguientes y dondeacomodó las nociones católicas a la filosofía confuciana. Esta obra mereció que el emperador manchú Chien Lung (1711-1799) la incluyera
en el año 1778 en su gran colección de libros excelentes.
El emperador Chien Lung rodeado de obras de arte de su colección Entre1745 y 1750. Fuente: Evelyn S. Rawski, Jessica Rawson: China: The Three Emperors 1662–1795. London 2006.
Según el escritor y
actor inglés Cary Elwes ... Lo merecían
sus muchos méritos: por sus elevados pensamientos y la pureza de su moral, su
andadura metódica y luminosa, la altura y elegancia de su estilo tradicional
con exacta y concisa fraseología. Todo ello muestra que el autor estudió a
fondo, no sólo a los autores modernos de la lengua hablada, sino a los antiguos
clásicos. Incluso letrados nocristianos
consideran que esta obra es de las más importantes escritas en lengua china.
El trienio 1615-1617 fue dramático para los jesuitas
en China. Mientras el General de la Compañía de Jesús, Claudio Acquaviva,
establecía la Vice-Provincia de China, estalló una maliciosa campaña de
falsedades e injurias, provocada por un letrado confuciano en Nanking, que
consiguió que el Tribunal de Ritos ordenara la prisión y expulsión de los
jesuitas que trabajaban en esa ciudad. Diego de Pantoja escribió en 1616 una
apología de la religión cristiana contra aquellas calumnias, y los principales
mandarines cristianos procuraron también que el decreto fuera rescindido. Todo
en vano: al comienzo del año 1617 el emperador Wan Li decretó que los jesuitas
fueran expulsados de China. Diego de Pantoja fue expulsado de Pekín el 18 de marzo
de 1617, retornando al enclave portugués de Macao. Allí, agotadas sus fuerzas falleció el mes de enero de 1618, a los cuarenta y siete años de edad,
veintiocho en la Compañía de Jesús y veintiún
años en China
Pantoja fue un
paradigma del intercambio entre Oriente y Occidente afirmó el historiador
chino Zhang Kai, la mayor autoridad mundial sobre este pionero, durante un simposio
en Pekín para conmemorar los 400 años de la muerte de este jesuita. Un hombre
cuya mayor aportación, aseguraba Zhang, fue su política de adaptación, un diálogo equitativo entre dos civilizaciones y
sin el cual la memoria de las relaciones entre España y China no puede estar
completa además de que algunas de las expresiones que creó han pasado al
lenguaje popular chino.
Fuentes:
Fernando Mateos Bacas, SJ: Diego de Pantoja, compañero del Padre Mateo
Ricci. Encuentros en Catay, 24: 47-58 (2010)
Fernando Mateos Bacas (Cilleros, Cáceres, 1920 – Taipéi,
2015. Nombre chino: 沈起元) fue un jesuita español, filólogo,
sinólogo, historiador de la Compañía de Jesús en China, y profesor de español
en la Universidad Nacional de Taiwán y en la Universidad Católica Fujen. Fue
condecorado tanto por el gobierno taiwanés como por el español, recibiendo
entre otros honores la Orden de Isabel la Católica en el año 2002.
Un madrileño en la corte del emperador Wanli publicado
en Alfa y Omega el 19 de Abril de 2018
Jonathan D. Spence, The memory palace of Matteo Ricci. Faber and Faber Limited, London, 1988
Jonathan D. Spence, The memory palace of Matteo Ricci
"El jesuita Diego de Pantoja en la ciudad prohibida de Beijin", obra de Wenceslao Soto Artuñedo, publicada el 5 de mayo de 2021
Diego de Pantoja SJ
Matteo Ricci SJ (1552-1610), o/l 1610, Emmanuel Pereira (born Yu Wen-hui 游文辉). Patrimonio del Fondo Edifici di Culto, amministrato dal Ministero dell’Interno, on loan to Church of the Gesù, Roma
Diego de Pantoja, SJ: puente entre Oriente y Occidente. De Valdemoro a Beijing
Diego de Pantoja puede considerarse unos de los puentes del
mundo moderno entre Oriente y Occidente, pero para ello hemos de entender las
claves de la primera globalización llevada a cabo en ese momento. Con la ayuda
de profesores y catedráticos de diversas instituciones nacionales e internacionales el vídeo
ut supra trata de mostrar la vida y obra del jesuita nacido en Valdemoro
(Madrid) y fallecido en Macao, después de haber sido el primer occidental en
entrar en la Ciudad Prohibida de Beijing
Diego de Pantoja el olvidado jesuita español clave en el intercambio cultural entre Oriente y Occidente en los albores del siglo XVII
Mapa de China en el siglo XVI
China Illustrata, Athanasius Kircher (1602-1680) SJ China
Monumentis: qua Sacris quà Profanis, nec non Variis Naturae & Artis
Spectaculis, Aliarumque Rerum Memorabilium Argumentis Illustrata... Amstelodami apud Joannem Janssonium à Waesberge & Elizeum Weyerstraet, 1667
Representa a los jesuitas Adam Schall y Matteo Ricci mostrando
un mapa de China debajo de San Francisco Javier y San Ignacio de Loyola