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lunes, 27 de marzo de 2017

CARMEN LAFORET




                                                            Para Manuel Cerezales Laforet         









       




Carmen Laforet


























¡Ah, tiempo, tiempo cruel, que para tentarnos con la fresca rosa de hoy destruiste la dulce rosa de ayer!


Luis Cernuda, Ocnos , Sombras





















Este año 2017 se cumplen 73 años desde que Carmen Laforet  publicó su novela  Nada que sería - tras El Quijote, La familia de Pascual Duarte o Cien años de soledad - una de las novelas en lengua española más traducida de todos los tiempos. Y el 28 de febrero se cumplieron 13 años del fallecimiento de Carmen Laforet Díaz (1921-2004).




Carmen Laforet (según me contó su hijo Manuel el apellido procede de un general francés que vino a España durante la Guerra de la Independencia. En efecto, la forêt es francés y significa el bosque en español. De hecho su bisabuelo se llamaba Laforêt y el acento circunflejo se pierde al llegar al padre de Carmen ) nace en Barcelona el día 6 de septiembre de 1921.



 Por cierto que Carmen Laforet se apellidaba también Altolaguirre y tenía una tía monja Altolaguirre que trató mucho a los padres de mi amigo, y a él mismo, el prestigioso médico Eduardo Altolaguirre que la recuerda entrañablemente. La tía monja de Carmen Laforet siempre se consideró prima de Eduardo Altolaguirre, padre.

Vid.  respecto los apellidos Laforêt y  Altolaguirre de Carmen Laforet  http://www.elcultural.com/revista/letras/La-memoria-inedita-de-Carmen-Laforet/9051








El Dr. Eduardo Altolaguirre









Cuando Carmen tenía dos años de edad, su familia se trasladó a vivir a la isla de Gran Canaria (su padre era arquitecto y fue Arquitecto Provincial, catedrático y director en la Escuela de Peritos Industriales de la isla). Allí transcurrieron su infancia y su adolescencia. Regresa a la península para estudiar filosofía en Barcelona y Derecho en  Madrid, pero abandonó ambas carreras a los veintiún años. Se casó en Madrid en 1946 con el periodista y crítico literario Manuel Cerezales (1909-2005) que fue director del diario España de Tánger, del Faro de Vigo y subdirector del diario Informaciones de Madrid y con quien tuvo cinco hijos (Marta, Cristina, Silvia, Manuel y Agustín)








Manuel Cerezales en la época en que conoció a Carmen


















Manuel Cerezales y Carmen Laforet el día de su boda






Carmen Laforet y sus hijos en 1955






Carmen con sus hijos







Otra foto con sus cinco hijos





Vivió en el Tánger Internacional (a donde llegó en septiembre de 1959 y donde estuvo hasta 1962 aproximadamente) durante el tiempo que Manuel Cerezales fue director del periódico España de Tánger. Se relacionó con toda la intelectualidad de ese Tánger Internacional (Paul y Jane Bowles, Truman Capote, William Burroughs, Allen Ginsberg...)  Fue en esta época cuando la fotografió Cecil Beaton. Retrato que se expuso en Londres, con motivo de una exposición retrospectiva (en la que no faltaron fotografías de la familia real británica, de Truman Capote o Vivian Leigh) que tuvo lugar tras la muerte del fotógrafo en 1980. 
Bajo su retrato figuraba  "Carmen Laforet, spanish writer". 

Jane Bowles la llamaba "hada" en sus tiempos de residencia en Tánger.




Carmen Laforet, spanish writer



                          Vid.          .http://www.carmenlaforet.com/vista_por/34.%20Emilio%20Sanz%20de%20Soto.pdf





Emilio Sanz de Soto, Pepe Carlenton, Truman Capote, Jane y Paul Bowles. La foto está tomada, por un empleado, en los jardines del hotel El Fajar de Tánger en el verano de 1959








 En Tánger vivió en el Edificio Acordeón encima de la mítica Librairie des Colonnes (de las columnas) - 54, Boulevard Pasteur - 



















Primer nº del España de Tánger.







Fue el único periódico contra el que no pudo la censura franquista. Se resalta más el premio nobel de Juan Ramón que la noticia sobre Franco (Portada 26.10.1956)



Decía Eduardo Haro Tecglen, que sucedió a Manuel Cerezales en la dirección del España, que se gozaba de más libertad en Tánger que en Madrid.


 










El gran Teatro Cervantes de Tánger en la época en que Manuel Cerezales era director del diario España
                                                                                   










                                                                                          












En 1944 publicó Nada, novela con la que ganó la primera edición del premio Nadal. Esta novela fue un éxito de crítica y de público y catapultó a Laforet, muy joven, a la fama literaria

En 1950 publicó La isla y los demonios, (de la que el crítico y poeta algecireño José Luis Cano escribió un bello artículo en Insula, 77, mayo 1952, pp 6-7) novela situada en Canarias, donde  pasó su infancia. 
Vid. http://www.carmenlaforet.com/vista_por/21.Jose%20Luis%20Cano.%20La%20isla%20y%20los%20demonios.pdf







En 1955 La mujer nueva, una obra marcada por las experiencias religiosas de la autora y con la que obtuvo El Premio Nacional de Literatura en 1956.









Siguió en 1963 La insolación, primer volumen de la trilogía Tres pasos fuera del tiempo (compuesta por La insolación, Al volver la esquina y Jaque mate, que si la terminó de escribir parece que se ha perdido y quizá nunca vea la luz)  y después pasó un largo período en el que estuvo trabajando en los otros dos tomos de la trilogía, pero sin llegar a publicarlos. La publicación de Al volver la esquina sí la han hecho sus hijos en 2004.



Edición de 1963




Cubierta de Manuel Cerezales Laforet







La cubierta es obra de su hijo Manuel







Dibujo de Manuel Cerezales Laforet. 2009




Manuel Cerezales Laforet en los Open Studios de Jimena de la Frontera (Cádiz. Spain) en 2016















Viajó a Estados Unidos en 1955, y sobre su experiencia en aquel país publicó el ensayo Mi primer viaje a USA (1981). 








Allí conoció además al novelista Ramón J. Sender, con quien intercambió una interesante relación epistolar.


 En 2003, su hija Cristina Cerezales publicó Puedo contar contigo, que contiene un total de setenta y seis cartas en las que la escritora desvela su silencio literario, su patológica inseguridad y su deseo de resguardarse del contacto social, que después cristalizó en un distanciamiento paulatino de la vida pública acelerado por una enfermedad degenerativa que afectaba a su memoria. Su situación personal mientras escribía aquellas cartas era dura, ya que se había separado en 1970 y las circunstancias generales, como el clima político y social o el machismo imperante que hacía que, por ejemplo, en las entrevistas debiera responder a preguntas tales como si quería más a sus hijos que a sus libros, también contribuyeron a ello.








 En las cartas a Sender también lamenta lo gris del mundillo literario, que ella veía repleto de envidias, enemistades y rencillas. Laforet no quería adscribirse a ninguno de "estos reinos belicosos", por lo que, aseguraba, la consideraban "enemiga de todos". 
 Sender, autor de Réquiem por un campesino español, detalla a su amiga sus crisis de ansiedad "porque no me avengo a ser viejo". La religiosidad fue otro de los temas de las cartas que se escribieron, pues ambos creían en Dios, con distintos matices, y compartían su devoción hacia Santa Teresa de Jesús.



Laforet y Sender


 El infatigable Sender era su antítesis, y la animaba constantemente a que escribiera.








Carmen Laforet también escribió novelas cortas, libros de cuentos y narraciones de viaje. Entre sus libros de cuentos destacan La llamada (1954) 








y La niña y otros relatos (1970). 













 Casi toda la obra de Laforet gira en torno a un mismo tema central: el del enfrentamiento entre el idealismo juvenil y la mediocridad del entorno.















Carmen Laforet, que padecía alzhéimer, falleció en Majadahonda (Madrid) el 28 de febrero de 2004. Llevaba años recluída en un sanatorio-residencia sumida en el mutismo y alejada de todo y de todos.














La Iglesia de Montserrat en la calle San Bernardo 79 de Madrid donde los benedictinos tenían un Colegio Mayor en el cual viví durante mis estudios universitarios y se celebró el funeral de Carmen Laforet


Art. de Juan Manuel de Prada:   http://www.carmenlaforet.com/vista_por/38.Juan%20Manuel%20de%20Prada.%20Carmen%20Laforet.pdf 





En febrero de 2007 a modo de conmemoración del tercer aniversario del fallecimiento de la autora, la editorial Menoscuarto publicó por primera vez una recopilación de todos sus relatos cortos, incluidos cinco inéditos bajo el nombre de Carta a Don Juan 

















La revista literaria de Cádiz La Caleta dedicó en 2008 este nº monográfico a la vida y obra de Carmen Laforet

http://www.dipucadiz.es/publicaciones/Revista-Caleta-14/

http://www.bienmesabe.org/noticia/2008/Noviembre/carmen-laforet-y-la-revista-gaditana-caleta







En 2009 Cristina Cerezales publicó un segundo libro sobre su madre, Música blanca, donde, en palabras de Rosa Montero, nos asoma a otro espacio asfixiante: a la vejez de la escritora, a la enfermedad y el deterioro.






 
                                             

 

 

 

El 20 de enero de 2017 la Fundación Banco Santander publica Carmen Laforet y Elena Fortún. De corazón y alma (1947-1952) con la correspondencia mantenida entre las dos mujeres hasta la muerte de la mayor (Elena Fortún),  epistolario prologado, entre otros, por Cristina y Silvia Cerezales Laforet, hijas de Carmen.

http://www.hoyesarte.com/literatura/carmen-laforet-y-elena-fortun-en-busca-del-sentido-de-la-vida_237732/

 

 

 

 

 

 

 

 


        Cristina y Silvia Cerezales hablan del libro

 

 

 

 

 

 

En 1947 se llevó al cine la versión de la novela Nada. El largometraje estuvo dirigido por Edgar Neville y contó con actores tales como Conchita Montes, María Denís y Fosco Giachetti entre otros. La película chocó con la censura de la época, que recortó treinta minutos de ésta e hizo desaparecer muchas de las escenas rodadas en Barcelona.

 

 

 

 

 

 

 

 

Más tarde en 1956 Argentina llevaría a la gran pantalla lo que sería una adaptación de Nada bajo el nombre de Graciela 

 

 

 

 

 

 

 

 
Carmen Laforet




En 2010 se creó en el barrio de Valderribas, en el distrito de Vicálvaro de Madrid, el colegio Carmen Laforet.

En 2011 se le concedió, a título póstumo, el premio Can de Plata de Gran Canaria, en la modalidad de las Artes, que concede el Cabildo Insular de Gran Canaria.

 Una calle de Madrid lleva su nombre y además en la calle General Pardiñas 107  se colocó esta placa 

  

Placa en la c) General Pardiñas 107 de Madrid


 La autora posee una calle en  la ciudad de Estepona (Málaga), en el barrio de Aguas Vivas de Guadalajara (junto a otras calles con nombres de escritoras españolas), otra calle en Majadahonda (Madrid) y en Torrejón de Ardoz (Madrid). También en el barrio del Soto de Henares (Madrid). Además se bautizaron con su nombre sendas calles en los municipios de Las Palmas de Gran Canaria y San Bartolomé de Tirajana, en la isla de Gran Canaria y en San Isidro, Telde (Gran Canaria)

Calle de Carmen Laforet, San Isidro, Telde (Gran Canaria). Foto Luis A. López Sosa





También hay en Barcelona, una plaza con su nombre: Plaza de Carmen Laforet.





                                                                              





Sobre la novela Nada







Nada es una novela de carácter existencialista en la que Carmen Laforet refleja el estancamiento y la pobreza en la que se encontraba la España de la posguerra. La escritora supo transmitir con esta obra, escrita con un estilo literario que supuso una renovación en la prosa de la época, la lenta desaparición de la pequeña burguesía tras la Guerra Civil.
Esta obra fue incluida en la lista de las 100 mejores novelas escritas en español del periódico español El Mundo
La protagonista de la novela es una joven, llamada Andrea, que recién terminada la guerra civil española se traslada a la ciudad de Barcelona para estudiar y empezar una nueva vida. Cuando Andrea llega a casa de su abuela, de donde sólo tiene recuerdos de su infancia, sus ilusiones se ven rotas. En este piso de la calle de Aribau, donde aparte de su abuela viven su tía Angustias, su tío Román, su tío Juan, la mujer de este último Gloria, y la criada.
 
    Placa situada en la fachade del número 36 de la calle Aribau

La tensión se continúa en un ambiente caracterizado por el hambre, la suciedad, la violencia y el odio. Andrea, que vive oprimida por su tía Angustias, siente que su vida va a cambiar cuando su tía se marche, pero las cosas no acaban de ir como a ella le gustaría. Sin embargo, en la Universidad conoce a Ena, una chica de la que se hará íntima amiga y que desempeñará un papel importante en su vida, pues junto a ella aprenderá lo que el mundo exterior puede ofrecer. La novela llega a crear una atmósfera tan asfixiante que consigue traspasar el papel y llegar al lector. Cuando en el ambiente opresivo de esta casa oscura, cerrada, sucia y maloliente, en esta especie de microcosmos, a alguno de los personajes se le pregunta qué le pasa, qué piensa, qué siente, con frecuencia se obtiene la misma respuesta: "nada".

Carmen Laforet se adelanta a su tiempo con una prosa intimista y fotográfica, en la que se describe perfectamente la Barcelona de la época. La autora utiliza para ello recursos propios del impresionismo. Como muestra de estos recursos impresionistas, en Nada predomina la descripción. La protagonista se fija en todo aquello que le rodea a su llegada a Barcelona; transmite una visión totalmente subjetiva, ya que no describe los objetos tal y como son, sino que lo hace como ella los percibe, aportándonos sus sensaciones y emociones. Afirma Rosa Navarro Durán (catedrática de literatura en la Universidad de Barcelona y Jurado del Premio Princesa de Asturias de las Letras y del Premio Miguel de Cervantes) que es representativo el gran número de veces que la autora utiliza el verbo "parecer". También, sintagmas como "tener la impresión", "tener la sensación" o similares aparecen abundantemente en la novela. Además, una de las formas retóricas más repetidas en la obra es la comparación.

La obra se desarrolla en Barcelona, lugar donde la joven Andrea, de tan sólo 18 años, entusiasta, inocente y con gran afán de superación, decide que transcurra su próximo año en la Universidad. Pero lo que para ella supone un cambio de vida excitante resulta un completo desengaño, ya que a partir de entonces habrá de sufrir angustiosas situaciones que la conducirán a su madurez. Andrea hubo de enfrentarse a la sociedad burguesa y conservadora de los primeros años de la posguerra, sometida al franquismo y cargada de hambruna, en la cual las mujeres no tenían derecho a desear, ni tan siquiera a superarse, sino que habían de reconocerse como puros objetos destinados únicamente a la maternidad. Lucir luto tras la muerte de un ser querido era la norma entre las mujeres, y el suicidio estaba considerado como un acto despreciable, ya que era impropio de un cristiano atentar contra su vida. Andrea vivía alternando diariamente dos espacios dispares: por un lado, la casa familiar en la calle de Aribau, en la cual reinaban la violencia y el hambre; por otro, la Universidad, plena de entretenimiento, compañerismo y gozo, necesarios para evadir y reducir su angustia. 

                                           




Barcelona Plaza de Cataluña en 1941




                                                           
Día del Trabajo. Barcelona 1940
                                                                     



La historia está contada en primera persona por la protagonista misma, en el futuro, mientras recuerda las experiencias vividas en Barcelona; no por la Andrea recién salida de dicha ciudad, sino por una Andrea madura, que a la larga se ha dado cuenta de que realmente sí que se llevó algo de la calle de Aribau. Esto se denota en el comentario "al menos, así creía entonces…", con el que la narradora deja clara una diferencia de opinión respecto a ella misma de joven. El punto de vista de Carmen Laforet es obviamente el mismo que el de Andrea, un punto de vista cargado de tristeza desde el que denuncia toda la miseria sufrida por la sociedad española de los años cuarenta. Con esta novela, Carmen Laforet ha sido relacionada con la corriente literaria existencialista surgida en la posguerra.





Nada ganó el Premio Nadal el 6 de enero de 1945; más tarde, en 1948, obtuvo el Premio Fastenrath de la Real Academia Española. La obra llamó la atención no solamente por la juventud de la escritora, que por aquel entonces tenía 23 años, sino también por la descripción que Laforet hizo de la sociedad de aquella época.

 Frente a quienes dijeron que la novela era autobiográfica, la autora misma escribió, en la introducción a la compilación titulada Novelas (Primera edición de 1957, Barcelona, Editorial Planeta) lo siguiente:

 No es, como ninguna de mis novelas, autobiográfica, aunque el relato de una chica estudiante, como yo fui en Barcelona, e incluso la circunstancia de haberla colocado viviendo en una calle de esta ciudad donde yo misma he vivido, haya planteado esta cuestión más de una vez.

Vid. también http://elpais.com/diario/1983/03/27/opinion/417567608_850215.html












Gerald Brenan






Gerald Brenan (1894-1987) le abrió a Carmen Laforet las puertas del mundo anglosajón a través de The New York Times.












                                                                       










Portada de Nada traducida al árabe











Bulgarioa 1975
 Portada de Nada en su traducción al ruso












Carmen Laforet en 1945 año en que ganó el Premio Nadal




Si uno es escritor escribe siempre, aunque no quiera hacerlo, aunque trate de escapar a esa dudosa gloria y a ese sufrimiento real que se merece por seguir una vocación.

 Carmen Laforet












Art. de Mario Vargas Llosa en El País de 28.11.2004    http://elpais.com/diario/2004/11/28/opinion/1101596406_850215.html





















 

1 comentario :

  1. Me siento privilegiada al poder leer tus trabajos de investigación porque me aportan conocimiento, y disfruto mucho con tus escritos.

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