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martes, 22 de noviembre de 2016

JUAN MIGUEL SERRERA, CATEDRÁTICO DE HISTORIA DEL ARTE DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA






De pie: el catedrático Juan Miguel Serrera y Javier Ortiz de la Tabla. Sentados: Conchita Hamerling, Eduardo Sáenz de Varona y el catedrático Ramón Serrera. Granada en la Alhambra el 27 de noviembre de 1971 en una añeja foto de archivo













 
La Fama estatua en piedra de Estepa hecha por Cayetano da Costa (1757) corona la portada del Rectorado de la Universidad de Sevilla









Juan Miguel Serrera Contreras (1943-1998). Licenciado en Derecho y Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Sevilla en cuyo Departamento de Historia del Arte fue profesor titular desde 1974. En 1987 fue nombrado jefe del Departamento de Pintura Española del Museo del Prado, cargo que de­sempeñó hasta 1990, año en el que regresó a la Universidad de Sevilla de la que fue catedrático hasta su fallecimiento. Durante su paso por el Prado fue comisario de las exposiciones Zurbarán (1988) y Alonso Cano y el retrato en la corte de Felipe II (1990). Fue miembro de la Comisión Andaluza de Museos y Artes Plásticas, desde 1988, académico correspondiente de la Real de Bellas Artes de San Fernando, desde 1989; miembro de los consejos académico de la Pinacoteca Virreinal de México, desde 1994, y de redacción de la revista Archivo Hispalense, desde 1997, y presidente de la Comisión Andaluza de Bienes Inmuebles, desde ese mismo año. En 1995 fue nombrado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía comisario de la Exposición del IV centenario del nacimiento de Velázquez, celebrada en 1999, ya fallecido el catedrático y comisario.          









Este es el poema que le dediqué en mi libro,











                

La angustia




 Al catedrático Juan Miguel Serrera,
in memoriam










Estabas

lejos de mí.

Te habías ido


para siempre.

Pero,

inconscientemente,

te presentía

asomada

entre sombras perennes.


Esta noche

has vuelto

otra vez.

Te he sentido

morder

mi alma

con los dientes

sordos del dolor.

Y he comprendido,

que siempre permanecías


en las umbrías sendas de la vida

  
y expectante

aguardabas

que la llama del amor


se marchitase.

Envuelto


en este amargor de pesadilla


mi mudo silencio


apenas puede gritar


¿A qué me empujas?


¡Vete!










     



Algunas de las obras del profesor Serrera:

























Universidad de Sevilla

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