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domingo, 17 de septiembre de 2017

115 ANIVERSARIO DEL NACIMIENTO DEL POETA SEVILLANO LUIS CERNUDA





Luis Cernuda en el puerto de Ayamonte(Huelva). Verano 1934







El Diario de Sevilla  publica el 17 de septiembre de 2017 el artículo, firmado por Antonio Rivero Taravillo – gran experto en la vida y obra  de Luis Cernuda -, que reflejamos a continuación (el montaje de fotografías es obra del autor de esta website)


Antonio Rivero Taravillo





A continuación el texto de Rivero en el Diario de Sevilla titulado: Cernuda está siempre naciendo






El 21 de septiembre, el próximo jueves, sería el 115 cumpleaños de Luis Cernuda, nacido en la casa de la calle Acetres, que afortunadamente pronto se recuperará para su recuerdo y bautizado en la iglesia de El Salvador.







En esta casa nació el poeta





Azulejo en su casa natal






 Esta es la casa de mi familia en la calle Acetres nº 8, contigua de la que nació Cernuda







Iglesia del Salvador, donde fue bautizado





A él le deprimía la efeméride, porque no la veía, a diferencia de nosotros, como un motivo de celebración literaria, sino como una evidencia del paso del tiempo y de sus estragos. Conforme fueron corriendo los años, la fecha tendría más que ver con la realidad, tan denostada por él, que con el deseo, y a menudo se abismó en un oscuro spleen a lo Baudelaire, en un humor a lo Robert Burton y su Anatomía de la melancolía.

La revista Litoral, reencarnada de aquella mítica publicación que fundaron los primeros editores de Cernuda, Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, está a punto de publicar un número especial dedicado a Torremolinos, y uno de sus artículos reconstruye el paso del sevillano por el Castillo del Inglés. Allí se mencionan otras playas transoceánicas, de las que habla un relato de Carlos Fuentes en que éste evoca el Acapulco de 1949, año en que el poeta visitó por vez primera México antes de asentarse allí tres años más tarde, enamorado del joven culturista Salvador Alighieri que inspiraría Poemas para un cuerpo y también el Epílogo al citado ciclo, en el que Cernuda mira atrás a las playas de la ciudad costera del Pacífico.
Ésta es su primera estrofa:






Playa de la Roqueta
Sobre la piedra, contra la nube,
Entre los aires estás, conmigo
Que invisible respiro amor en torno tuyo.
Mas no eres tú, sino tu imagen".





En Los novios, uno de los cuentos que componen Todas las familias felices, libro que Fuentes vino a presentar a Sevilla, el mexicano escribe cómo era aquel lugar en el que Cernuda sí lo fue, feliz, con la persona que hizo que abandonara el frío y para él inhóspito norte de los Estados Unidos, donde era profesor: Un Acapulco pequeño, adolescente como ellos, a medio crecer, siempre dividido entre cerro y playa, pobre y rico, habitante y turista, dueño aún, Acapulco, de mar limpio y noches claras, familias que se querían y noviazgos iniciales: aguas cálidas mansas de Caleta y Caletilla, aguas bravas del Revolcadero, olas estruendosas de Playa de Hornos, olas silentes de Puerto Marqués, precipicios de piedra de La Quebrada, hoteles recién estrenados - Las Américas, Club de Pesca - y hoteles vetustos - La Marina, La Quebrada -, pero todos ellos, castillos de arena. Alighieri, con Vicente Quirarte, José de la Colina, José María Espinasa y el recientemente desaparecido Ramón Xirau, intervenía en el documental de Rosa Teixidor: México. Final de dos amores (2012).













Carlos Fuentes (1928-2012)
















Salvador Alighieri en 2007




Hay una fotografía de Cernuda en Acapulco que recuerda a otra tomada tres lustros antes en la asturiana Castropol, adonde fue en 1935 con las Misiones Pedagógicas y para ocuparse de asuntos bibliotecarios. También tuvo tiempo de tomar el poco sol que allí vino a saludarle, y de darse algún chapuzón. Los próximos 6 y 7 de octubre, la localidad abierta a la ría colindante con Galicia recordará al poeta sevillano. Habrá actos en su memoria con la participación del sobrino nieto del poeta, Ángel María Yanguas, y también se pondrá en circulación una edición facsímil de la narración que Cernuda escribió en 1937, hace 80 años, y publicó en la revista Hora de España. Se trata de En la costa de Santiniebla, donde aparece un trasunto de Dámaso Alonso y unos crímenes guerracivilistas.





Puestos a recordar, ya se sabe que este año se conmemoran los 90 de que se reunieran en Sevilla los poetas que homenajearon a Góngora, incluido Alonso. 




Sevilla, 16 de diciembre de 1927. Sociedad Económica de Amigos del País. Homenaje del Ateneo de Sevilla a Góngora. De izquierda a derecha: Alberti, García Lorca, Chabás, Bacarisse, José María Romero Martínez (promotor de la reunión), Manuel Blasco Garzón (presidente del Ateneo), Jorge Guillén, Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego. Foto de Serrano.  





(Digresión del autor del Blog, para resaltar la figura de José María Romero Martínez – hoy en cierto modo olvidado - nacido en Olivares (Sevilla), en 1893, hijo de un notario. Trasladada su familia a Sevilla en 1908 estudia Medicina y acaba la carrera con premio extraordinario. Instala su consulta en la calle Pureza de Triana y, en seguida, se convertirá en una venerada personalidad del arrabal.
   Su sensibilidad lo llevó a expresarse como escritor y poeta, colaborando en revistas y diarios de la ciudad. En 1915 se le otorga la Flor Natural del Ateneo de Sevilla, por su poema Canto a la Paz, en una de sus escasas lecturas públicas. Estuvo muy ligado a la Docta Casa. Como vocal de la sección de literatura del Ateneo promovió la famosa reunión de jóvenes poetas de diciembre de 1927 en pro de la figura y obra de Góngora.







   Fue un intelectual humanista comprometido con su tiempo, ideas que le llevaron a apoyar a la república con entusiasmo y convencimiento, y hasta tuvo cargos de responsabilidad dentro del partido Unión Republicana, el partido de Diego Martínez Barrio, llegando a ocupar por unos días el cargo de gobernador civil interino de Sevilla, hecho que le costó la vida,.  Fue detenido en los convulsos días de julio de 1936 y llevado al tristemente famoso barco-prisión de donde salió para ser fusilado el 19 de septiembre de 1939 por sus “perversas” ideas y “malos” ejemplos, verbigracia ejercer de médico de la beneficencia municipal o no cobrar a los enfermos pobres pagándoles, incluso, las medicinas. Una víctima inocente más del martirologio trianero de aquellos nefastos días de ensangrentada locura.)




Y seguimos con el artículo de Romero Taravillo:









En ese grupo, aunque pasara un tanto desapercibido aquellos días y no subiera al estrado, estuvo Cernuda, quien para muchos, como recordaba Manuel Vilas recientemente, es el poeta verdaderamente importante de la Generación (el universal sería García Lorca, cuyo duende en vida y el asesinato que acabó con él han hecho que sea conocido prácticamente en todos los países del mundo).

De Cernuda aparecen de vez en cuando cartas inéditas, algunas fotos que se visten de su elegancia (como los dos retratos que el fotógrafo mexicano Tomás Montero le hizo en los años 50 o unas fotos de grupo con otros reclutas),




Luis Cernuda en Sevilla sobre 1922 durante el servicio militar. Es el tercero por la izquierda de pie



pero aún permanece sin publicarse el epistolario con Octavio Paz, bastante nutrido a tenor de lo que dijera su destinatario, gran amigo suyo y uno de los que mejor lo comprendió. Marie Jo Paz aún no ha estimado oportuno publicar esas cartas que parecen tan valiosas, y quizá sea ya el momento de requerirle que lo haga sin más dilación. Ni siquiera ha tenido acceso a ellas Guillermo Sheridan, autor de una magnífica obra en marcha compuesta por ensayos sobre la vida del autor de Piedra de sol, ya por el tercer tomo. Entretanto, lo que sí se publica, reeditado, es Ocnos junto con Variaciones sobre tema mexicano y dos textos en apéndice, en una nueva edición tan cuidada como asequible de la Diputación de Sevilla.


En realidad, Luis Cernuda no nació un día de 1902. Gracias a la "magia de su obra viva", está siempre naciendo.





Sevilla, 1934. Está sentado en un pretil del Paseo de Colón. Detrás de él el río Guadalquivir que no se ve. Al fondo la Torre del Oro.  No había vuelto a Sevilla desde 1928. Es la última vez que estuvo en la ciudad antes de salir para el exilio en 1938 




Luis Cernuda en los jardines del Alcázar de Sevilla en 1928






Los jardines del Alcázar su lugar preferido de Sevilla






Su firma




Luis Cenuda at Berkeley University




Y para finalizar oigamos la voz del poeta, en diciembre de 1961, at Berkeley University donde el que esto suscribe estudió




Luis Cernuda en California

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